¿Cómo sigue la historia de un creador que la pegó con un exitazo? Le sucedió a la dupla Benioff-Weiss tras “Juego de tronos” y pasa ahora con los hermanos Matt y Ross Duffer, artífices de “Stranger things”. Cada paso que dan se examina con lupa y siempre cargarán con las expectativas (ajenas, claro) de que vuelven a hacer magia en la pantalla.

El proyecto elegido por los Duffer tras el final de “Stranger...” se estrenó la semana pasada en Netflix y los tiene en el rol de productores. No dirigen ni escriben, tampoco son showrunners, más bien aportan su marca. Y es cierto que algunas pinceladas del color Duffer se percibe en “Algo terrible está a punto de suceder”, aunque sin exagerar. Tiene que ver con la atmósfera que rodea a los ocho capítulos de este thriller oscuro (por la trama y por la ambientación), que oscila entre el suspenso, el terror y el subgénero “atrapados en una casa letal”.

Harry Potter no vuelve; nunca se fue

Camila Morrone -argentinísima, aunque nacida en EEUU- interpreta a Rachel, quien a pocos días de casarse con Nicky (Adam DiMarco) recibe toda clase de señales: parece que le convendría cancelar esa boda. Pero Rachel está atrapada en una lúgubre mansión (alguna mente afiebrada la comparó con el Overlook Hotel filmado por Stanley Kubrick) y a merced de la extraña familia de su novio. Hay una cuestión de sangre -literal- de por medio. No, no es “Stranger things”. Tampoco está tan mal.