“Carlos era novio, la pareja oficial de ella desde el 2021 o 2022”, declaró Mayra Jacqueline Álvarez, la hermana de Érika Antonella Álvarez. Carlos, según sus dichos, es Luiz Carlos da Rocha, conocido internacionalmente como “Cabeza Blanca”, uno de los narcotraficantes más importantes del continente que, supuestamente, debería estar cumpliendo una condena de por vida en Brasil.

El nombre del también llamado “Pablo Escobar de Brasil” apareció en el expediente en el que se investiga el femicidio de la joven. Por el crimen fue acusado Felipe “El Militar” Sosa y, por encubrimiento, Justina Gordillo -ex pareja del imputado y empleada judicial- Nicolás Navarro Flores -amigo del procesado- y Jorge “Chicho” Díaz -empleado de las firmas del presunto femicida-.

Desde un primer momento se sabía que la víctima estaba relacionada con un narco pesado. Se sospechaba que se trataba de Carlos “El Mayor” Ferreyra, un traficante paraguayo que fue detenido en nuestra provincia en 2021. Un juez federal de Chaco había ordenado su captura por estar involucrado en el envío de una importante cantidad de marihuana a esa provincia por vía aérea.

Personal de la ex Brigada lo detuvo en Alberdi, lugar que había elegido para residir en la clandestinidad. Vale la pena recordar que el ex intendente de ese municipio, Luis Campos, la actual legisladora Sandra Figueroa y otros funcionarios están siendo investigados por sus vínculos con el tráfico de sustancias y el lavado de activos.

¿“El Pablo Escobar de Brasil”, detrás del crimen de Érika?

“Cabeza Blanca” apareció en la escena por la declaración de Marcelo Cosiansi, defensor de Sosa. “No se investigó esta línea. Hay indicios suficientes para sospechar de la presencia de esta persona o de otra que usaba su identidad en la provincia. Esta línea podría haber sido muy importante para esclarecer el caso. Esta versión no es mía, sino que surgió del mismo entorno de la familia de la joven asesinada”, sostuvo el profesional.

El testimonio clave

La declaración de la hermana de la víctima fue aportada por Carlos Garmendia, quien representa a la familia de Érika, el 27 de enero, cuando Marcelo Leguizamón estaba al frente de la investigación. Antes estuvieron María del Carmen Reuter -fue quien pidió la detención de Sosa- y Carlos Picón -logró que imputaran a “El Militar”-. Ahora el expediente está en poder de Pedro Gallo, que sumó evidencias para agravar la acusación en contra del único imputado por el crimen y procesar a Gordillo, Navarro Flores y Díaz.

Vinculan a un poderoso narco de Brasil con el femicidio de Érika Álvarez

Al haberse tratado de una manifestación realizada de manera privada, la Policía no sabía de la existencia de “Cabeza Blanca”. Sí investigó a “El Mayor” porque creían que era la pareja de Érika. Hasta lo ubicaron en una localidad salteña cercana al límite con Bolivia, pero nunca recibieron una orden de detención en su contra. “Buscamos a la persona equivocada”, dijo un pesquisa.

“Sólo con poner en Google quién es Luiz Carlos da Rocha se podría haber sabido de quién estábamos hablando. Nadie lo hizo. Ni siquiera se constató si era él o si podía ser otra persona que haya usado su identidad”, indicó Cosiansi. “No negamos la existencia del hecho, pero creemos que puede haber sido otra la mecánica de esa muerte y nadie la investigó”, sostuvo el defensor del “Militar”.

Hasta aquí no surgieron indicios para sospechar que da Rocha esté implicado en el crimen. Pero sí es una pieza importante en el caso. “Érika lo conoció al ‘Militar’ en una fiesta que hizo Carlos en El Cadillal. Él la debe haber presentado. Eso fue como hace dos años”, añadió Mayra Álvarez.

No surgieron muchos detalles de la línea narco del caso.

Sí trascendió que el fiscal Gallo le compartió información a su par José Sanjuán -titular de la fiscalía de narcomenudeo- por el aparente vínculo de Sosa con una organización que se dedicaba a la venta de éxtasis en fiestas electrónicas ilegales. Garmendia, el abogado de la familia de Érika, presentó ante la Justicia Federal un pedido para que se investigue la línea narco. Mientras tanto, “Cabeza Blanca” habría tenido tiempo suficiente para huir de la provincia.