El Banco Central (BCRA) hilvanó 64 jornadas consecutivas con compras de divisas dentro y fuera del mercado cambiario. Ayer adquirió U$S 457 millones, la segunda más alta de la gestión presidencial de Javier Milei, superó los U$S 5.000 millones en lo que va del año.

Desde la implementación del nuevo esquema monetario en enero, el Central sumó U$S 5.424 millones, lo que equivale a más de la mitad del objetivo anual establecido. La adquisición de la última rueda es la segunda más alta detrás del 4 de abril de 2024, cuando la autoridad monetaria compró U$S 468 millones. Para observar una cifra de magnitud similar es necesario remontarse al 29 de diciembre de 2022, cuando el BCRA embolsó U$S 540 millones durante la vigencia del Programa de Incremento Exportador (PIE) o “dólar soja”.

En un marco de volatilidad acentuada por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el riesgo país ha evidenciado una reversión respecto a los mínimos registrados a finales de enero, estabilizándose en torno a los 600 puntos básicos. Este comportamiento se inscribe en un episodio de risk-off global que ha afectado de manera generalizada a los activos emergentes, siendo el principal determinante de la suba en la prima de riesgo local, señala Maximiliano Gutiérrez, Responsable sección Monetaria-Cambiaria del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral). No obstante, el deterioro también responde a factores de índole endógena, advierte.

El Banco Central compró U$S457 millones, el monto más alto en lo que va del año

Pese al sostenido volumen de compras de divisas por parte de la autoridad monetaria, la confianza del mercado permanece supeditada a la ratificación de la acumulación de reservas como objetivo prioritario de la política económica, subraya Gutiérrez. En este sentido, la ausencia de definiciones taxativas sobre el programa de financiamiento para los servicios de deuda de 2026 y 2027 introduce una dimensión de incertidumbre adicional. Al respecto, si bien el equipo económico ha señalado avances en la negociación de un crédito por U$S 9.000 millones destinado a cubrir las obligaciones en moneda dura en lo que queda de la gestión, todavía no se conocen suficientes detalles. El desafío del BCRA, entonces, no pasa solo por sostener el ritmo de compras en el mercado cambiario, sino por lograr que esas divisas se traduzcan en una acumulación de reservas. Mientras los vencimientos externos sigan consumiendo lo que ingresa, y el riesgo país impida refinanciar deuda en los mercados internacionales, el margen de maniobra seguirá siendo estrecho.