La Met Gala de 2026 enfrentó un clima de fuerte tensión por el nombramiento de Jeff Bezos y su esposa, Lauren Sánchez, como presidentes honorarios del evento. Esta decisión posiciona al fundador de Amazon como el principal patrocinador financiero de la ceremonia, esto despertó una ola de indignación entre activistas y figuras políticas de Nueva York.
“El diablo viste a la moda 2”: mismos personajes, otra épocaLa exclusividad de la Met Gala, con entradas que alcanzan los 100.000 dólares, ganó repudio en comparación con las denuncias laborales que rodean a las empresas de Bezos. Grupos de protesta y usuarios en redes sociales rebautizaron la cita como la "Amazon Prime Gala" para señalar la influencia desmedida del dinero en las instituciones culturales.
Protestas y boicots políticos en la Met Gala de 2026
El grupo activista Everyone Hates Elon lidera una campaña de sabotaje que incluye la colocación de 300 botellas con orina falsa dentro del museo. Esta acción busca recordar las denuncias de empleados de Amazon que aseguran carecer de tiempo suficiente para acudir al baño durante sus jornadas laborales. Además, proyectaron entrevistas con trabajadores afectados sobre edificios emblemáticos como el Empire State y el ático privado de los Bezos.
El actual alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, anunció que declina su invitación al evento para priorizar la agenda de asequibilidad urbana. Figuras del espectáculo como Ariana Grande y Zendaya también confirmaron su ausencia en esta edición, junto con Meryl Streep prefirieron mantenerse alejadas de esa escena. La actriz y activista Cynthia Nixon criticó duramente la situación al declarar que “la Met Gala ahora le está dando a Bezos exactamente el tipo de lavado de reputación y combustible cultural que necesita para seguir destruyendo a Estados Unidos”.
El debate sobre la riqueza y la moda de las celebridades
La participación del dueño de Amazon genera dudas incluso entre los expertos de la industria que cuestionan su vínculo genuino con el diseño. El influencer Blakely Thornton manifestó su rechazo total al evento y describió la organización actual como un “espectáculo de payasos orquestado por oligarcas”. Para muchos críticos, la gala dejó de ser un refugio para la filantropía tradicional para convertirse en un despliegue de opulencia innecesaria.
El estratega político Jon Reinish define el estilo de vida del matrimonio como propio de los “ricos ruidosos”, lo cual aumenta la fricción con la sociedad en un periodo populista. Micah Uetricht, editor de la revista Jacobin, considera que el empresario representa el mayor emblema de la acumulación de riqueza y la explotación de los trabajadores. Según su visión, los organizadores cometieron un error grave al seleccionar a una figura que ignora las necesidades básicas de su personal a expensas de un lujo excesivo.
Estructura financiera de la Met Gala y el futuro del evento
Pese a las controversias, la recaudación de fondos resulta vital para el sostenimiento del Instituto del Traje del Museo Metropolitano. La periodista Amy Odell sostiene que el evento genera tantos ingresos publicitarios para Condé Nast que la compañía difícilmente puede prescindir de su realización. El año pasado, la gala alcanzó la cifra récord de 31 millones de dólares, monto que permite financiar las exposiciones anuales de la institución.
La editora Anna Wintour mantiene un control férreo sobre la organización, aunque cedió su cargo principal en la revista Vogue a Chloe Malle. El autor Michael Gross opina que la fascinación por el lujo garantiza que el espectáculo continúe captando la atención global más allá de los detractores.