A casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, en un paraje inhóspito y colonizado por el silencio, un paisaje único planta bandera en Catamarca. Un sistema de lagunas que cambian su coloración con la luz atrae a visitantes a pocos kilómetros del Paso de San Francisco. Las formaciones acuíferas presentan una imagen que parece sacada de un mundo de ciencia ficción.

El pueblo argentino que es considerado un "museo a cielo abierto" y es uno de los más lindos del mundo

En el corazón de la Puna, los Ojos del Campo marcan a fuego el paisaje desértico que los rodea. Cerca del Salar de Antofalla, tres pozos circulares de agua contrastan con la tierra blanquecina a su alrededor. Como si un cráter oscuro se abriera en la tierra, a metros de las montañas, las lagunas aparecen y modifican su estética según desde dónde se miren y según las condiciones del cielo.

Las lagunas catamarqueñas que cambian de color

Se estima que los Ojos del Campo están entre los 3.900 y 4.000 metros sobre el nivel del mar. Es un paisaje de difícil acceso, no solo por la altura, sino por las condiciones del terreno: no hay una ruta pavimentada para llegar hasta allí, por lo que es recomendable ir en camionetas o en motos especiales.

El origen de los cuerpos de agua está ligado a filtraciones subterráneas. Al provenir desde las profundidades de la tierra, el agua llega a la superficie cargada de minerales que la tiñen y se reflejan con la luz. Según el día en que se vean las lagunas, pueden aparecer de un azul intenso, casi negro, o de colores amarillo-verdosos o hasta rojizo-anaranjados.

Aunque no es sencillo ni toma poco tiempo llegar, su belleza y su rareza geológica los convierten en un tesoro escondido de la Argentina. Es un destino perfecto para quienes buscan paisajes únicos que parecen de otro planeta.

Cómo llegar a Los Ojos del Campo

Este destino tan particular de Catamarca atrae cada vez a más curiosos. Quienes deseen visitarlo, pueden hacerlo contratando un guía con 4x4 en Antofagasta de la Sierra, una localidad ubicada al noroeste de la provincia y a más de 550 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca.

El Salar de Antofalla, donde se encuentran Los Ojos del Campo, se ubica en la Puna de Atacama. Es un sitio donde recorrer quebradas con fauna autóctona conformada por suris y vicuñas. En sus inmediaciones se puede ver también el volcán de Antofalla, que llega a más de 6.400 metros sobre el nivel del mar.