Las lagunas de colores más extrañas de alta montaña están en el norte argentino
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Tres lagunas que cambian de color por minerales subterráneos a 4.000 metros de altura en Catamarca, Argentina, se consolidan hoy como un gran atractivo turístico de la Puna.
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El acceso a estas formaciones en el Salar de Antofalla es complejo y requiere vehículos 4x4. Sus aguas mutan de tono según la luz y la composición mineral del suelo.
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Este tesoro geológico impulsa el turismo de aventura en el norte argentino, posicionando a la Puna como un destino clave para viajeros que buscan paisajes exóticos y naturales.
El paisaje inhóspito del salar da un toque místico a las lagunas que cambian de color. Foto: Sebastián del Val
A casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, en un paraje inhóspito y colonizado por el silencio, un paisaje único planta bandera en Catamarca. Un sistema de lagunas que cambian su coloración con la luz atrae a visitantes a pocos kilómetros del Paso de San Francisco. Las formaciones acuíferas presentan una imagen que parece sacada de un mundo de ciencia ficción.
En el corazón de la Puna, los Ojos del Campo marcan a fuego el paisaje desértico que los rodea. Cerca del Salar de Antofalla, tres pozos circulares de agua contrastan con la tierra blanquecina a su alrededor. Como si un cráter oscuro se abriera en la tierra, a metros de las montañas, las lagunas aparecen y modifican su estética según desde dónde se miren y según las condiciones del cielo.
Las lagunas catamarqueñas que cambian de color
Se estima que los Ojos del Campo están entre los 3.900 y 4.000 metros sobre el nivel del mar. Es un paisaje de difícil acceso, no solo por la altura, sino por las condiciones del terreno: no hay una ruta pavimentada para llegar hasta allí, por lo que es recomendable ir en camionetas o en motos especiales.
El origen de los cuerpos de agua está ligado a filtraciones subterráneas. Al provenir desde las profundidades de la tierra, el agua llega a la superficie cargada de minerales que la tiñen y se reflejan con la luz. Según el día en que se vean las lagunas, pueden aparecer de un azul intenso, casi negro, o de colores amarillo-verdosos o hasta rojizo-anaranjados.
Aunque no es sencillo ni toma poco tiempo llegar, su belleza y su rareza geológica los convierten en un tesoro escondido de la Argentina. Es un destino perfecto para quienes buscan paisajes únicos que parecen de otro planeta.
Cómo llegar a Los Ojos del Campo
Este destino tan particular de Catamarca atrae cada vez a más curiosos. Quienes deseen visitarlo, pueden hacerlo contratando un guía con 4x4 en Antofagasta de la Sierra, una localidad ubicada al noroeste de la provincia y a más de 550 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca.
El Salar de Antofalla, donde se encuentran Los Ojos del Campo, se ubica en la Puna de Atacama. Es un sitio donde recorrer quebradas con fauna autóctona conformada por suris y vicuñas. En sus inmediaciones se puede ver también el volcán de Antofalla, que llega a más de 6.400 metros sobre el nivel del mar.























