“Nuestro negocio es vender dinero, pero cuando se satura el mercado o crece el endeudamiento, el riesgo es elevado, pese a que cada entidad toma recaudos respecto del riesgo que corre con cada cliente”. Un banquero definía de esta manera el proceso que viven las entidades financieras ante el aumento de la morosidad. El Banco Nación diseñó dos programas de financiamiento para cancelar o refinanciar deudas de tarjetas de crédito.
Uno es el de consolidación de deuda. Exclusivo para clientes que cobran su sueldo en el BNA. Permite unificar obligaciones financieras (incluyendo tarjetas de otros bancos) con montos de hasta 100 millones. Ofrece una Tasa Nominal Anual (TNA) del 65% y plazos de devolución de hasta 72 meses. El dinero no se acredita en la cuenta del cliente, sino que el banco transfiere los fondos directamente a las entidades acreedoras. El otro es la refinanciación de tarjetas. Disponible si tenés hasta 90 días de atraso en el pago de tarjetas de crédito emitidas por el propio BNA. Permite reestructurar saldos de hasta 10 millones, en este caso, con una TNA del 35% y un plazo de hasta 60 meses.
A partir de estas operatorias, otras entidades salieron a manifestar que cuentan con instrumentos parecidos como salvavidas para clientes sobreendeudados. En algunos casos se trata de refinanciación y en otro líneas de préstamos para renovación de créditos personales, con tasas flexibles, cercanas a las que ofrece el Nación. Todo depende del perfil y el monto de endeudamiento del cliente.
Cómo es el plan del Banco Nación para refinanciar deudas: montos, cuotas y requisitosPara establecer si conviene o no las propuestas de los bancos, habría que analizar la situación específica de cada entidad, y de cada propuesta. Sin embargo, en líneas generales, el economista Pablo Pero sostiene que es útil tener en cuenta lo siguiente:
• La tasa para el crédito de empresas estaba en un 40% a esta altura del año pasado. Luego llego a subir hasta más del 130% anual, y ahora ha bajado hasta el 25%, indica el consultor a LA GACETA.
• Por lo tanto, si se trata de una empresa que busca capital de trabajo, y si se endeudó durante el segundo semestre del año pasado, es altamente probable que hoy tenga mejores propuestas en su banco.
• Por tanto, “deberías darte una vuelta para renegociar tus deudas. Una tasa del 25% con una inflación esperada de acá a un año de cerca del 20%, luce como una buena oportunidad”, sugiere a los empresarios que apelan a ese financiamiento.
Lamentablemente distinto es el caso para las deudas personales, ya que las tasas no han bajado lo suficiente, advierte el economista. Según los datos del Banco Central de la República Argentina, la tasa promedio sigue alrededor del 65% nominal anual, lo que hace que en términos efectivos sea cerca del 100%. “Con una inflación de acá un año del 20% siguen siendo tasas que ponen en jaque la estabilidad y cualquier análisis económico”, indica.
Gastos básicos
De acuerdo con un sondeo de Zentrix Consultora, el 56,4% tomó crédito en los últimos seis meses y, dentro de ese grupo, casi nueve de cada 10 ya presentó dificultades para pagarlo. Lejos de estar asociado a decisiones de inversión, el crédito se orientó mayormente a cubrir gastos básicos, en un contexto donde el 83,9% afirmó que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad de la población no logra llegar al 20 de cada mes. El fenómeno describe un cambio en la función de la deuda: deja de ser una herramienta financiera y pasa a convertirse en un mecanismo de subsistencia.
Se derrumbó el plazo fijo: cuánto paga cada banco por invertir $1 millónEste comportamiento no aparece de manera aislada, sino que se inserta en una percepción social más amplia de fragilidad. Más del 53% de la población se representa como clase baja no sólo como una definición identitaria, sino como la expresión de una experiencia económica concreta, que también se refleja en la evaluación del contexto general: cerca de 6 de cada 10 consideran que la situación del país es mala o muy mala. En ese marco, las decisiones económicas de los hogares se reorganizan bajo una lógica defensiva, donde el objetivo deja de ser mejorar la posición económica y pasa a ser sostener niveles mínimos de consumo, puntualiza el diagnóstico privado.