Brasil y EEUU fueron los primeros países del continente americano que confirmaron la presencia del HLB en sus plantaciones cítricas, y desde allí el insecto vector Diaphorina citri fue el encargo de realizar la mayor difusión de la bacteria que provoca la enfermedad por el resto del continente, señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Bartolomé Del Bono, gerente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC).

"Si bien el insecto vector está presente en el NEA y en Salta y Jujuy, la bacteria todavía no está en nuestras plantaciones y es por ello que tanto el sector privado como el público estamos trabajando para evitar el ingreso de esta terrible enfermedad al país", remarcó el dirigente.

Explicó que la mejor forma de prevenir es concientizar y capacitar a los productores y a la población sobre la importancia de no transportar material vegetal de una región a otra sin la debida autorización de las autoridades sanitarias. "Mucho menos si ese material es genética citrícola. En nuestra región funcionan las barreras fitosanitarias, que son puestos ubicados en toda la región que controlan el tráfico de frutos y vegetales y son los encargados -en primer lugar- de impedir el tráfico ilegal de material vegetal", añadió Del Bono.

"Tanto la ATC como Afinoa, y en forma conjunta con el Senasa, la Eeaoc, el INTA y los gobiernos provinciales de la región estamos trabajando para evitar el ingreso del HLB en la citricultura argentina", destacó el directivo.

Los principales síntomas del Huanglongbing es el aclaramiento de las líneas de las hojas o nervaduras; la presencia de hojas enchidas o corchosas; frutos deformes y con sabor amargo; moteados asimétricos en las hojas; aclaramiento de las ramas visibles en forma sectorizada en el árbol y semillas atrofiadas.

Agregó Del Bono que pese a que nuestro país está libre de esta enfermedad, Misiones, Chaco, Formosa, Corrientes, Formosa, Salta y Jujuy son las provincias donde se comprobó la existencia del insecto vector.