26 Marzo 2010
EN GENERAL SAN MARTIN, JUJUY. Un técnico de la Eeaoc explica a los monitoreadores del HLB las características de la enfermedad, en plantas infectadas. GENTILEZA SENASA
En la Argentina está radicado uno de los insectos vectores llamado Psílido asiático de los citrus o chicharrita, Diaphorina citri del HLB (ex greening), enfermedad que por suerte no está presente en el país. Por eso se trabaja a conciencia con los sectores públicos y privados involucrados en el monitoreo y chequeo permanente de todas las zonas productoras de cítricos de la región y del país, señaló a LA GACETA Rural Rafael Rodríguez Prados, coordinador temático de protección vegetal del Senasa NOA-Sur.
Apuntó que la actividad citrícola tiene una gran importancia social y económica en Tucumán y se encuentra en los primeros puestos en la generación del PBI provincial. De manera que el eventual daño económico que puede generar esta enfermedad es muy grande y las consecuencias de su establecimiento en nuestras zonas productoras tendrían gravísimas consecuencias.
"Es por ello que surgió la necesidad de implementar estrategias en el orden nacional y provincial, involucrando a todos los actores y aspectos productivos y técnicos relacionados para mantener a la región libre de esta enfermedad", resaltó Rodríguez Padros.
Explicó que el trabajo en la prevención de ingreso de la enfermedad al país está centrado en la aplicación del programa Nacional de Prevención del Huanglongbing. En esta tarea también participan el Senasa, la Eeaoc, las provincias y Afinoa.
Capacitaciones
"Con la resolución emitida por el Senasa sobre la situación de emergencia, los técnicos están abocados de lleno a la detección de diaphorina en la región productora provincial, y también las zonas citrícolas del resto del país. Enmarcado en el plan que está en marcha, se realizaron capacitaciones de técnicos en diciembre pasado principalmente sobre las formas de monitoreos", y en enero de este año comenzamos con las visitas al campo,", señaló el especialista.
En este sentido, y luego de varias reuniones, se eligieron las rutas principales por la cual podría ingresar el vector, entre las que se destacan las RP 305, RP 304 y RN 9. Estas son las "puertas de entrada" a Tucumán, por los departamentos de Burruyacu y de Trancas.
Para cubrir rápidamente la geografía provincial en los monitoreos se diagramó un sistema de cuadriculas de 1.000 hectáreas cada una y en "Google Herat" se realizan las observaciones de quintas cítricas presentes en esas cuadriculas y luego se realizan las verificaciones a campo.
La provincia se dividió en 277 cuadrículas y se desecharon unas 25 porque son zonas donde no existen plantaciones de cítricos.
"En cuanto a la labor que se realizan a campo en sí, se chequean todas las fincas que están inscriptas en el programa de exportación de frutas cítricas a la Unión Europea o a países con restricciones cuarentenarias", precisó Rodríguez Prados.
"También se monitorean las quintas destinadas a la producción de cítricos que se envían al mercado interno, incluyendo a los viveros cítricos y/o con plantas hospederas y plantas ornamentales de citrus, como los naranjos agrios que se encuentran en muchas ciudades y pueblos tucumanos", agregó el técnico.
Cursos
La capacitación de los técnicos monitoreadores se realizó a través de cursos teóricos y prácticas a campo. Con ese objetivo, los técnicos fueron trasladados a Metán y a General San Martín, localidades de Salta y de Jujuy respectivamente, donde está presente la diaphorina. En esos lugares tuvieron la oportunidad de conocer in situ la presencia del insecto vector.
Esta experiencia de observar sus características, será la mejor herramienta que tendrán los técnicos al momento de detectar la presencia o no de este insecto en Tucumán.
Desde la oficina regional del Senasa se realiza la coordinación general de los controles permanentes, a través de un coordinador de monitoreo y de ocho técnicos monitoreadores que van "barriendo" la provincia en los relevamientos de cada cuadrícula, hasta que se completa todo el territorio tucumano.
Apuntó que la actividad citrícola tiene una gran importancia social y económica en Tucumán y se encuentra en los primeros puestos en la generación del PBI provincial. De manera que el eventual daño económico que puede generar esta enfermedad es muy grande y las consecuencias de su establecimiento en nuestras zonas productoras tendrían gravísimas consecuencias.
"Es por ello que surgió la necesidad de implementar estrategias en el orden nacional y provincial, involucrando a todos los actores y aspectos productivos y técnicos relacionados para mantener a la región libre de esta enfermedad", resaltó Rodríguez Padros.
Explicó que el trabajo en la prevención de ingreso de la enfermedad al país está centrado en la aplicación del programa Nacional de Prevención del Huanglongbing. En esta tarea también participan el Senasa, la Eeaoc, las provincias y Afinoa.
Capacitaciones
"Con la resolución emitida por el Senasa sobre la situación de emergencia, los técnicos están abocados de lleno a la detección de diaphorina en la región productora provincial, y también las zonas citrícolas del resto del país. Enmarcado en el plan que está en marcha, se realizaron capacitaciones de técnicos en diciembre pasado principalmente sobre las formas de monitoreos", y en enero de este año comenzamos con las visitas al campo,", señaló el especialista.
En este sentido, y luego de varias reuniones, se eligieron las rutas principales por la cual podría ingresar el vector, entre las que se destacan las RP 305, RP 304 y RN 9. Estas son las "puertas de entrada" a Tucumán, por los departamentos de Burruyacu y de Trancas.
Para cubrir rápidamente la geografía provincial en los monitoreos se diagramó un sistema de cuadriculas de 1.000 hectáreas cada una y en "Google Herat" se realizan las observaciones de quintas cítricas presentes en esas cuadriculas y luego se realizan las verificaciones a campo.
La provincia se dividió en 277 cuadrículas y se desecharon unas 25 porque son zonas donde no existen plantaciones de cítricos.
"En cuanto a la labor que se realizan a campo en sí, se chequean todas las fincas que están inscriptas en el programa de exportación de frutas cítricas a la Unión Europea o a países con restricciones cuarentenarias", precisó Rodríguez Prados.
"También se monitorean las quintas destinadas a la producción de cítricos que se envían al mercado interno, incluyendo a los viveros cítricos y/o con plantas hospederas y plantas ornamentales de citrus, como los naranjos agrios que se encuentran en muchas ciudades y pueblos tucumanos", agregó el técnico.
Cursos
La capacitación de los técnicos monitoreadores se realizó a través de cursos teóricos y prácticas a campo. Con ese objetivo, los técnicos fueron trasladados a Metán y a General San Martín, localidades de Salta y de Jujuy respectivamente, donde está presente la diaphorina. En esos lugares tuvieron la oportunidad de conocer in situ la presencia del insecto vector.
Esta experiencia de observar sus características, será la mejor herramienta que tendrán los técnicos al momento de detectar la presencia o no de este insecto en Tucumán.
Desde la oficina regional del Senasa se realiza la coordinación general de los controles permanentes, a través de un coordinador de monitoreo y de ocho técnicos monitoreadores que van "barriendo" la provincia en los relevamientos de cada cuadrícula, hasta que se completa todo el territorio tucumano.














