Entre las precipitaciones ocurridas hacia fines de diciembre y lo que va de enero se evidenció una mejora en las disponibilidades hídricas en la mayor parte de la zona cañera de Tucumán. La excepción se presenta en el sur, donde los volúmenes precipitados todavía no alcanzan los valores normales para la época.
Según precisaron a LA GACETA Rural los técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) Ignacio Olea y Jorge Scandaliaris, después de haber enfrentado un prolongado período durante el invierno y la primavera, con registros de precipitaciones por debajo de los promedios, buena parte del área cañera acumuló una importante sucesión de lluvias, que beneficiaron al cañaveral para que alcance un buen ritmo del crecimiento en lo que va del mes.
Contar con un contenido hídrico adecuado en el suelo es fundamental para obtener una buena producción. Sin embargo, también es clave que se den otros factores, como que se disponga de una buena plantación, que se practique un buen laboreo y control de malezas y que se provea de los nutrientes necesarios, entre otros.
Al respecto, en Tucumán, durante 2010 se realizaron renovaciones de los cañaverales que tenían baja capacidad productiva en un porcentaje importante, como para garantizar una buena base de partida, para el logro final de contar con buenos niveles productivos al momento de la cosecha. Además se pudo apreciar que, en general, se realizaron todas las labores necesarias. Esto se debe al incentivo que implicaba contar con buenos precios del azúcar en los distintos mercados, que justifican el uso de agroquímicos y de productos biológicos más aconsejados para poner en marcha un buen manejo del cañaveral.
Mayor área plantada
Como hecho destacado para la zafra 2011, se debe señalar la ampliación de la zona cañera -debido a la plantación de cañas en áreas nuevas- que incrementará el potencial productivo de la provincia, con miras a atender las necesidades de los diferentes mercados del azúcar, y de productos bioenergéticos, como el alcohol y la generación de energía eléctrica. Cabe aclarar que durante febrero, la Eeaoc estimará la superficie adicional implantada con caña de azúcar con la que cuenta Tucumán.
En general, los cañaverales tanto de soca como de planta se encuentran cerrados; es decir, las hojas del cultivo están cubriendo casi toda la superficie. Por otra parte, la altura de la caña impide la realización de labores mecánicas. En estas condiciones, si no fueron controlados en su momento, muchos problemas de malezas que existían cuando la caña era pequeña se encuentran ocultos en el cañaveral, y deberán ser previstos en la próxima campaña. En lotes donde la maleza se escapó, aún se está realizando el control de pasto ruso, con equipos de alto despegue.
Actualmente, en gran parte de los cañaverales de la provincia se está realizando limpieza en los extremos de los surcos (boca-trochas), donde, debido a su mayor iluminación, aún se observa malezas en activo crecimiento.
Advertencias
Estas labores se realizan con diferentes herbicidas. Dentro de estos, el glifosato es uno de los más utilizados; por ello, recordamos su toxicidad con el cultivo y la necesidad de aplicarlo con medios que eviten su salpicado a las hojas de la caña.
También cabe recordar que si existía tupulo en un cañaveral durante los meses o campañas anteriores, es muy probable que ahora se encuentren estas plantas, enredándose en los tallos de la caña y buscando superarlos para, luego, cubrir al cultivo. Si se impide la producción de semillas del tupulo, se limitará su incidencia en las campañas venideras. Para ello, se debe recorrer el interior de los cañaverales y arrancar de raíz las plantas. Esto debe iniciarse ahora, porque la especie inicia su floración a mediados de marzo y se prolonga hasta las primeras heladas.
Para salvar situaciones no deseadas (malezas, plagas, excesos o faltas de agua) quedan tareas pendientes que pueden limitar la capacidad productiva del cañaveral. El productor debe prestarle atención para no verse perjudicado.