"La caña de azúcar, en general, se está viendo favorecida durante la presente campaña, debido a las buenas condiciones meteorológicas, que inciden positivamente en el crecimiento del cultivo", dijo Roberto Sopena, jefe del grupo Caña de Azúcar del INTA Famaillá.

El experto señaló que la finalización de la cosecha -promediando la primera quincena de octubre y la ocurrencia de lluvias importantes a partir de la segunda quincena de ese mes- garantizó para el cultivo una buena ventana para el crecimiento y desarrollo. Agregó que la rentabilidad adecuada -que facilitó la adquisición de los insumos en su debida oportunidad y sin restricciones de cantidades- es también un factor importante, para lograr un cañaveral óptimo.

Hacia fines de enero, en buena parte del área cañera, se puede apreciar que las cañas socas cosechadas en el período óptimo durante la campaña anterior tuvieron una rápida respuesta a las labores culturales; en especial, a la fertilización y al control de malezas: a fines de diciembre se logró el cierre casi completo del entresurco. En la caña planta y en lotes implantados entre junio y julio, se presenta un muy buen desarrollo; en especial, los que tuvieron a la soja como predecesora. En las plantaciones de agosto en adelante, la emergencia y la población de tallos son aceptables, pero en algunos lotes no se observa el cierre completo del entresurco, y aún se debe soportar la competencia de malezas; principalmente, gramíneas anuales.

Precipitaciones

Desde el punto de vista pluviométrico, hasta finalizado 2010, las lluvias en su volumen total no habían llegado a cubrir la media histórica, aunque se debe rescatar una mejor frecuencia y distribución de volúmenes que en el ciclo 2009/2010, lo que permite ver un mejor estado del cañaveral, en general. A partir de enero, los valores en muchas localidades cañeras están cercanos a sus niveles medios, con elevados valores de radiación (duración e intensidad), que permiten sostener hasta el momento una elevada tasa diaria de crecimiento del cañaveral.

Actualmente se está atravesando a pleno el período de gran crecimiento en el cultivo, fase en la que se produce la mayor proporción de biomasa que llega a la cosecha. En un sentido amplio y general, el factor agroclimático está permitiendo sostener las bases para una muy buena producción en Tucumán; en tanto las lluvias, temperaturas y niveles de radiación sigan respondiendo a la actual situación.