Las siembras de soja, maíz y sorgo en la provincia están ya terminadas, con variaciones en las superficies sembradas cambiantes con respeto a la campaña pasada, ya que por diversos motivos se llegó a que las siembras de soja disminuyeran en más o menos 20.000 hectáreas y se aumentó en un buen porcentaje las siembras de maíz y sorgo, pudiendo estas rondar más de 60.000 hectáreas sembradas. Sólo falta que se termine la siembra de "poroto alubia" y de "poroto negro" en los próximos días, pero no variaría la tendencia del crecimiento de las gramíneas estivales sobre la soja.

Para esto debemos esperar los resultados de los relevamientos fotosatelitales que realiza, año tras año, la Estación Experimental Obispo Colombres (Eeaoc) sobre el área sojera y sus zonas de influencia sobre las provincias vecinas. Es importante destacar que el productor de granos va entendiendo la importancia que tiene rotar los cultivos como técnicamente corresponde y no dejarse llevar por los resultados económicos a corto plazo.

Como dijimos más arriba, las superficies de maíz y sorgo aumentaron este año en Tucumán en detrimento de la soja, a la que se suman las buenas perspectivas en caña de azúcar, que le están quitando también tierra a la soja. A esto hay que tomarlo como una "buena nueva", ya que el monocultivo de la soja vino dejando en el camino algunos inconvenientes que exigen rápida solución.

En estos momentos, el clima que se viene presentando con lluvias y temperaturas dentro de todo moderadas, que hacen que el cultivo pueda estar susceptible al ingreso de algunas enfermedades, sobre todo por la falta de luz solar directa. La soja de la región está siendo sometida, año tras año, si no se cuenta con la rotación adecuada, a los avatares de la "roya", la "mancha ojo de rana", los "picudos Sternechus y Promecops" que están complicando el sistema productivo de la soja. Pero lo que realmente preocupa hoy es la aparición muy fuerte del "picudo negro de la vaina" (Rhyssomatus subtilis) que está siendo considerada como "la plaga de la soja en el NOA" que afecta al cultivo durante todo su ciclo de desarrollo. La soja representa para el insecto oligófago su principal hospedero, siendo las larvas y sus adultos los principales atacantes del cultivo.

Desde la Eeaoc advierten que es importante realizar monitoreos periódicos de las fincas, tanto en estado vegetativo como reproductivo. Pero los productores deben tener la certeza, y todos los técnicos e instituciones de investigación lo recomiendan, de realizar adecuadamente las rotaciones de cultivo.

Una vez determinada la presencia de esta plaga, se deben tomar medidas para evitar su diseminación y lograr un efectivo control. La Eeaoc aconseja estrategias de manejo y estrategias químicas para un control eficiente. Los insecticidas evaluados lograron buenos niveles de eficacia, a lo que se le suma una herramienta muy importante a utilizar que son los "curasemillas", para cuando no se pueden aplicar los insecticidas en forma foliar.

En lo que se refiere a "estrategias culturales", la rotación con gramíneas constituye la única alternativa para lograr bajar la población de un lote ya infestado, sobre todo por el tipo de ciclo biológico que tiene esta plaga.

Los productores deben tener presente que deben cumplir las estrategias de manejo recomendadas como los monitoreos, rotaciones de cultivos, el uso de franjas trampas y la utilización de insecticidas, y que también tengan en cuenta las medidas preventivas para evitar su traslado y dispersión. Es necesario que cada productor tome conciencia al respeto y que trabaje apoyado en técnicos e instituciones de investigación y que continúen en lo que se viene logrando, de que el porcentaje de rotación sea cada vez mayor en el corto tiempo. Un esquema de rotación por zonas de producción sirve para zonas ya complicadas, sin afectar sectores donde no está presente este peligroso insecto. Los resultados están a la vista y los ejemplos sobran en Tucumán, con lo que los productores están tomando conciencia sobre cuál es el camino a seguir.