Con bastante frecuencia, desde esta columna tratamos de llevar al productor diversas noticias y reflexiones que genere alguna herramienta que le sirva al momento de tomar decisiones o para plantear algún negocio productivo que sirva para su campo y su región.

La situación actual que tiene la provincia de Tucumán, la más chica del país, es relativamente buena, ya que la diversidad de actividades agrícolas ganaderas que se desarrolla van bien y con precios acomodados generan cierta tranquilidad al sector.

Igualmente, es necesario dar a conocer que existen otras alternativas que se pueden dar en la región, como son los cultivos invernales.

Este comentario surge en estos momentos en que nos vamos acercando, rápidamente, a la necesidad de tomar decisiones para conseguir un cultivo aparte del trigo, que tenga un mejor resultado de lo que viene sucediendo con la comercialización del cereal invernal.

El garbanzo es un cultivo que se adapta a un rango amplio de temperaturas, resiste a las heladas -no así la flor y el grano tierno-. Se desarrolla mejor cuando la amplitud térmica entre el día y la noche es moderada. Requiere bajo contenido de humedad -300 milímetros-, aunque se recomienda evitar déficit hídrico en los períodos de germinación, floración y llenado de vainas.

La lenteja es otra alternativa que, al igual que el garbanzo, fue probada en la región con cierto éxito.

Ensayos en fincas

En este sentido, los técnicos de la Eeaoc (Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres) de Tucumán y de los Grupos Crea, de diferentes zonas del país y de nuestra provincia, vienen trabajando desde hace bastante tiempo en estos tipos de cultivos, en diferentes ensayos y en distintas fincas de productores tucumanos ubicados sobre la franja oriental.

En la Argentina, este cultivo representa una alternativa válida, no sólo para las zonas de regadío sino también para otras regiones del NOA que poseen las mejores condiciones agroecológicas en el país, para la producción de esta legumbre invernal.

En el orden nacional, la superficie sembrada con garbanzo tuvo un crecimiento continuo desde 2005, cuando se registraban menos de 3.000 hectáreas. En 2006 llegó a 4.000 ha, y el gran salto se dio en 2008, con 9.200 ha. En la campaña de 2009, la superficie implantada superó las 16.000 ha.

Si se analiza la situación en Tucumán, se puede destacar un importante crecimiento de la superficie sembrada respecto de 2004, cuando era de 250 ha, ya que en 2009 el registro superó las 5.000 ha.

El período de siembra del garbanzo va desde el inicio de abril, con materiales de ciclo más largo, y se prolonga hasta junio (principalmente en lugares con disponibilidad de riego), con materiales más cortos (tipo mexicano).

Técnicos del Proyecto Legumbres Secas de la Eeaoc, a través de un convenio con Icarda (International Center for Agricultural Research in the Dry Areas), de Siria, realizan desde 2002 introducciones de esta legumbre.

El vínculo permite contar con una fuente de germoplasma promisorio, para evaluar, seleccionar y obtener genotipos de garbanzos con buen comportamiento agronómico, sanitario y calidad comercial adaptados al NOA.

Las principales áreas de producción de esos cultivos corresponden a las provincias de Salta, Catamarca, Córdoba y Santa Fe, Tucumán y Santiago del Estero.

Para el caso del garbanzo, el volumen que se produce excede la demanda interna, pero aún así resulta pequeña para desarrollar negocios en el exterior, que actualmente siguen creciendo no solo en los países vecinos, sino también de otros horizontes con destinos a otros países de América latina, Europa y norte de África.

Experiencias existen y los conocimientos están disponibles, por lo que se debe tomar desiciones en adoptar estas alternativas como válidas.

Soluciones

Durante los últimos años, los problemas originados por las trabas en la comercialización de trigo hacen que se busquen nuevos horizontes productivos.

Pero a pesar de estos inconvenientes, el productor agrícola jamás va a dejar de sembrar si tiene las condiciones climáticas.

Por suerte, para Tucumán y la región existen , como dijimos, otros cultivos que, si bien no van a reemplazar el trigo, tienen buenas expectativas agronómicas y comerciales.

El garbanzo, la lenteja y también el trigo candeal, que durante este invierno fue sembrado y probado con toda la tecnología disponible, logrando buenos resultados, tanto en volumen como en calidad, son las alternativas que debemos aprovechar.