En diferentes localidades de Tucumán y, específicamente, en fincas de pequeños y medianos productores de maíz, sorgo, poroto y caña de azúcar, además de banquinas, canales, caminos rurales, jardines y baldíos se observa una maleza del tipo invasora comúnmente denominada "yuyo cubano", "girasolillo" o "pasto cubano".

Según la botánica sistemática, se trata de una compuesta anual que crece hasta 4 m de altura, aunque hay individuos de hasta 7 m. Es muy conocida por sus flores amarillas que aparecen a fines de marzo y duran hasta agosto.

En 1983 fue declarada plaga nacional por la Secretaría de Agricultura de la Nación. Se dispersan fácilmente; son eficientes en la competencia con las especies nativas; pueden alterar procesos como el ciclo de nutrientes; muchas toleran el fuego y al quemarlas (no se recomienda) responden con un crecimiento más rápido. Por la magnitud de la invasión y proliferación del "yuyo cubano", los técnicos de la EEA Famaillá recomiendan realizar controles preventivos.

Según sus experiencias sobre el control de esta maleza, los profesionales de la Institución sostienen que las aplicaciones con herbicidas durante los primeros estadios de crecimiento vegetativo son las más efectivas. Cuando la maleza se encuentra en estadios avanzados como la floración, pero antes de la madurez, se la puede controlar con pasadas de rastra, desmalezadora y/o elementos manuales para impedir la formación de semillas.