La incorporación de la caña de azúcar a la promoción de biocombustibles, a través de la Ley 26.093, generó el compromiso de los ingenios tucumanos de invertir en la adaptación de sus destilerías de alcohol. Una destilería que elabora unos 15.000 litros diarios de alcohol produce desechos que equivalen a igual carga orgánica de una comunidad de 100.000 habitantes.

La vinaza es el principal de esos desechos, situación que ha generado más de un conflicto entre los Gobiernos de Tucumán y Santiago del Estero y las industrias contaminantes de la provincia. Pero ahora, el problema ha comenzado a tener una solución práctica.

El miércoles pasado, un grupo de técnicos, junto a los ingenieros Alfredo Montalbán, secretario de Medio Ambiente de la provincia, y Miguel Morandini, investigador de la Sección Suelos de la Eeaoc (Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres) e integrante del Proyecto Vinaza, asistieron al "vuelco" de vinaza que se hizo en campos del ingenio Santa Rosa.

"La aplicación se realizó sin inconvenientes. Se dispuso de vinaza pura, sin diluir, a través de un sistema de aspersión, en un suelo cañero. La idea es aplicar 150 m3/ha/año", describió.

"Una destilería como la que tiene el ingenio Santa Rosa, con 8 ha/día se aplicaría toda la vinaza que produce", señaló.

"Desde la Eeaoc haremos todo el seguimiento del suelo y también de la caña que se producirá después del vuelco de vinaza", precisó.

Morandini dijo que la experiencia se realizará tanto en suelo cañero (productivo) como en suelos no productivos. "De esta manera, estamos evitando que a nivel de productor toda la vinaza vaya a los ríos y termine generando una gran contaminación", dijo.

La idea que tienen funcionarios e investigadores es que esta experiencia sea repetida por las restantes industrias de Tucumán y la pongan en marcha en corto plazo. "La experiencia del miércoles es el inicio de una aplicación a gran escala. Alentamos a las industrias que utilicen este método", concluyó.