Daniel Kirschbaum, del Grupo Frutas Finas INTA Famaillá explicó que si 2011 continúa con la tendencia de ser un año más frío que 2010 durante la maduración, puede retrasarse las fechas de cosecha y desplazarse la curva de producción hacia fechas más tardías, aunque es prematuro pronosticarlo. Si bien la frutilla, al igual que el arándano, es una especie originaria de zonas templadas a templado-frías y está adaptada a la exposición a varios grados bajo cero, los órganos reproductivos presentan diferente grado de susceptibilidad a las temperaturas negativas, dependiendo del estadío de desarrollo, como así también de la intensidad y duración de la helada. De esta manera, las flores abiertas y algunos estadíos avanzados de maduración del fruto, en los cuales el contenido de agua alcanzó cierta significancia, son los momentos de mayor susceptibilidad a heladas.
Kirschbaum dijo que se observaron daños totales en flores, y parciales en fruta. Hasta ahora se perdió unos de 200 g de fruta por planta en la época de primicia. La dimensión de esta pérdida depende de la ubicación de la finca y de que los cultivos estuvieran tapados con manta térmica o no.