La ocurrencia de nuevas heladas complicaron el panorama que existe en el sector azucarero, ya que esos efectos se suman a los registrados con las heladas ocurridas entre fines de junio y principios del mes que está terminando.

La severidad de las heladas, caracterizada por su intensidad y duración, es uno de los principales factores que determina el nivel de pérdidas de azúcar. Además, estas pérdidas estarán condicionadas por la incidencia de otros factores a tener en cuenta, explicó Patricia Digonzelli, técnica e investigadora del Subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán.

Entre estos factores debemos tener en cuenta, primero, a las condiciones ambientales que se registren luego de las heladas, como la temperatura, la humedad y las lluvias, que generan diversos efectos en el cultivo.

Y en segundo lugar, el comportamiento de los cultivares comerciales, en lo referente a nivel de maduración, capacidad productiva y cobertura y tolerancia al deterioro.

Procedimientos

"El momento de cosecha adquiere una gran relevancia, además del sistema empleado, la eficiencia de su organización y control, y la capacidad de molienda y recuperación de las fábricas", precisó la investigadora de la institución. El impacto negativo de las heladas sobre el rendimiento fabril es consecuencia de dos efectos principales, dijo Digonzelli.

El primero deriva del "daño que el frío provoca en el follaje", afectando la fotosíntesis y deteniendo la maduración. Por lo tanto, "el contenido máximo de azúcar en campo será el alcanzado hasta el momento de la ocurrencia de las heladas".

El otro efecto perjudicial se expresa en el "período post-heladas" e implica el progresivo deterioro de los jugos, reduciéndose el contenido de sacarosa, aumentando el de las sustancias no deseables y afectando la recuperación del azúcar y su calidad.

Deterioro

Como se observa en la Figura 1 superior, "en los cañaverales afectados por heladas severas y muy severas, el proceso de deterioro se inicia a los pocos días de ocurrencia de la helada", y mientras las condiciones ambientales sean de temperaturas moderadas y baja humedad, se registrará una disminución más suave del rendimiento fabril. "Debemos priorizar la cosecha de estos cañaverales", recomendó la investigadora.

Por el contrario, si a la ocurrencia de heladas severas se agrega un manejo inadecuado de la cosecha (uso del fuego, estacionamiento, mal despuntado, etc.), el deterioro puede significar la pérdida total de la calidad de la materia prima, con severos perjuicios a fines del invierno y en el inicio de la primavera con el aumento de las temperaturas y de las lluvias.

En esta época el deterioro se acelera notablemente, con disminuciones del rendimiento fabril que pueden llegar, en variedades sensibles, hasta un 40%, en situaciones de heladas moderadas, y a un 65% en las más severas.

Por lo tanto, "todos los sectores que intervienen en la actividad azucarera deben realizar los esfuerzos necesarios para poder reordenar el desarrollo de la zafra" y efectuar un "estricto control de la cosecha, transporte y molienda", con el propósito de disminuir al máximo las pérdidas de materia prima y de azúcar.