¿Vitivinicultura con futuro en los Valles Calchaquíes en Tucumán? Sí, con cepas de excelencia. El diálogo entre un productor tucumano de vides y vino y un político se produjo en la antesala de la reunión que se realizó días pasados en la Federación Económica de Tucumán (FET), oportunidad en que la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) invitó a sus pares locales a sumarse a la entidad. El ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Feijoó, presidió el encuentro, a cuya finalización dialogó con LA GACETA Rural.
-¿Qué importancia tiene la conformación de esta Cámara?
-Destacaría dos. Se crea un ámbito de encuentro para productores y bodegas de la provincia, en el que fecundarán acciones y negocios de interés común. Además, se institucionaliza la representación de un sector productivo que ya es una realidad en la provincia y que tiene muy buenas perspectivas, con lo que será más fácil trazar una estrategia de crecimiento conjunto y la interacción con el Estado y con el propio sector de las regiones vitivinícolas consolidadas.
-La vitivinicultura significa valor agregado a la vid.
-Si, efectivamente, con lo que ello implica en cuanto a rentabilidad, inversión, tecnologías, etc; y además, integración vertical para una actividad intensiva que importa empleo y afianzamiento de la ruralidad en las áreas próximas a la producción.
-¿Qué calidad tienen los vinos que se están produciendo?
-Muy buena, algunos empresarios ya lograron reconocimiento en plazas exigentes. Creo que en la provincia tenemos que darles más visibilidad, como producción que son.
-¿Cuáles son las fortalezas y debilidades que tiene el sector?
-El sector se localiza geográficamente en un área de riquezas varias, que seguramente van a formar parte del perfil de identidad único para el "vino de Tucumán". Me refiero a Quilmes, las artesanías, las cualidades artísticas, el atractivo paisajístico, los valores humanos y variados sistemas productivos de vinos y bebidas alcohólicas; factores que configuran un entorno único y atractivo.
-¿La vitivinicultura puede llegar a ser una producción alternativa?
-Sin duda, sobre todo porque donde puede crecer la vitivinicultura es en los Valles Calchaquíes; y porque en el país es un sector en franco crecimiento desde hace varios años, y con una estrategia futura sólida. Habrá que ver si somos capaces de crear las condiciones para las inversiones necesarias, para que el sector responda a las exigencias del consumidor y del mercado; también del desarrollo de los servicios indispensables para el turismo y el comercio.
-¿Qué tipo de apoyo ofreció o propuso el Gobierno provincial?
-Se ha canalizado alguna financiación para los pequeños productores con fondos de la Nación, y en estos días, el IDEP, el Ente de Turismo y la Cámara han resuelto cofinanciar la asistencia de una consultoría, para formular una estrategia de trabajo para los próximos 16 meses que asegure un buen posicionamiento regional y nacional.
-¿La intención es atender el mercado local solamente, o hay proyecciones a nivel nacional?
-Cada vez más el mercado es uno, y hay que prepararse y producir para ello, con sus exigencias de volumen y calidad. De otro modo, es improbable que un sector se posicione con sustentación y capacidad de adaptación a las dinámicas del mercado. En particular, a través de rondas de negocios que el IDEP realizó estos años. Ya hay vinos tucumanos exportándose a Brasil; esperemos que sea el comienzo de buenos negocios para el sector.