A pesar que las lluvias no están ayudando como corresponde a que los cultivos se expresen adecuadamente y puedan brindar todo su potencial productivo al final de su ciclo, hoy estos cultivos siguen creciendo como pueden y se encuentran en diferentes etapas fenológicas y, por ende, los requerimientos de labores son siempre diferentes.

Los cultivos de granos gruesos como la soja, el maíz, el sorgo y el poroto están entrando en diferentes etapas de su ciclo de crecimiento y algunos, los mas tempranos y los que tuvieron mejores condiciones para crecer, en su etapa reproductiva inicial.

Las condiciones climáticas a las que estuvieron expuestos los diferentes cultivos tucumanos, incluidos los cítricos y la caña de azúcar, hicieron que las manifestaciones de plagas y de enfermedades fueran numerosas y muy diferentes, según el comportamiento climático.

Hoy se ven en la mayoría de los campos que los productores están aplicando fitoterápicos para el control de muchas plagas insectiles y malezas que están afectando los cultivos en general.

Son pocos los problemas de enfermedades fúngicas que se pudieron manifestar hasta el momento, debido a que las condiciones de humedad y temperaturas no fueron las adecuadas para que estas pudieran prosperar.

Los citricultores, en general, están aplicando todo lo referente al control de plagas y enfermedades cuarentenarias, según lo dispone el programa de certificación, para que las frutas destinadas a la exportación no lleven consigo este tipo patología.

Los productores de granos se encuentran aplicando insecticidas y herbicidas según las necesidades, para lograr que por lo menos el cultivo no sume otro inconveniente que lo estrese aún más.

Con las altas temperaturas y la falta de agua tiene más que suficiente.

Esto hace que en la provincia se vean pulverizadoras y aviones aplicadores realizando las diferentes labores de aplicaciones fitosanitarias que requieren los productores.

La incorrecta aplicación de productos fitosanitarios puede generar numerosas pérdidas al productor que lo aplica de manera incorrecta, ya que el producto mal aplicado no cumple las funciones para el cual ha sido utilizado o bien que el mismo vaya a otro sitio provocando perjuicios a los productores vecinos.

Muchas recomendaciones de un buen uso y de una eficiente aplicación son brindadas permanentemente por las instituciones de investigación agropecuaria y por los técnicos involucrados en dichos temas.

La mala aplicación de los agroquímicos puede representar un peligro para los diferentes cultivos que se encuentran aledaños a lotes que se va a aplicar, por lo que es necesario actuar con cautela y aplicar cumpliendo todos los requisitos básicos, para evitar derivas que afecten cultivos de vecinos y plantas o montes naturales aledaños.

En Tucumán se sembró, y todavía se está sembrando, una gran superficie de cultivos de granos que pueden rondar unas 300.000 hectáreas, a las que se les suman las 240.000 hectáreas de caña de azúcar y alrededor de 36.000 hectáreas de cítricos, además de las tierras utilizadas en tabaco, papa, frutilla y demás hortalizas que se cultivan en la provincia.

Esto da una idea del alto volumen de agroquímicos utilizados durante el año y de los que se pueden estar utilizando en estos días, por lo que es fundamental que los responsables del uso y manipuleo de estos productos lo realicen como correspondan, buscando el control más eficiente de las plagas y enfermedades y evitando el daño a otros cultivos o montes naturales o evitando la contaminación del medio ambiente.

Es por ello necesario verificar las condiciones climáticas reinantes, las que deben ser las correctas para evitar accidentes, como así también el perfecto funcionamiento de las pulverizadoras para colocar el líquido asperjado en el lugar justo y en el momento preciso, y tener el correcto asesoramiento técnico para evitar daños mayores y posibles causas judiciales por daños y perjuicios.

Las aplicaciones de productos fitosanitarios como insecticidas, herbicidas, funguicidas, fertilizantes deben ser transportados, depositados, manejados, aplicados y desechados de manera correctas, para evitar que se produzcan daños a cultivos vecinos y al medio ambiente circundante.

Es por ello que instituciones como la Eeaoc, el INTA y la Dirección de Agricultura están en permanente contacto con el productor, y se cuenta además con la Ley de Agroquímicos Nº 6.291/91 y su Decreto Reglamentario Nº299/3, las herramientas que se tienen para regular todas las acciones relacionadas a los agroquímicos a fin de asegurar su correcta utilización, con el fin de proteger la salud humana, animal y vegetal para mejorar la producción agropecuaria y reducir los riesgos para el medio ambiente.