Ayer, 22 de marzo, se celebró en todo el mundo el Día Internacional del Agua y todos los medios de difusión informaron sobre la necesidad de realizar un adecuado uso del agua dulce en todos los sectores de la población mundial, ya que este recurso es cada vez más escaso. Nadie duda de que el recurso agua es indispensable para la vida en el planeta y que, por ello, de acuerdo con su disponibilidad en cantidad y en frecuencia, muchos gobiernos tomen este recurso como una cuestión de Estado. El agua es un recurso indispensable para la vida humana, animal y vegetal de todo el planeta y por lo tanto países donde el recurso es limitado y difícil de obtener y de mantener, utilizan toda la inteligencia humana para que su obtención y almacenamiento, y su conducción y distribución sean lo más eficiente posible. Con ello se genera el ahorro de grandes sumas de dinero, pero por sobre todo del líquido.
Países como Israel, España, EEUU y nuestro vecino Chile invierten grandes sumas de dinero para poder disponer del recurso que genera riquezas, pero por sobre todo vida. Y las instituciones y empresas dedicadas a la producción agrícola ganadera utilizan muchas horas de trabajo en determinar cuál es la forma más eficiente de hacer un adecuado uso del líquido.
El agua dulce para uso humano, agrícola-ganadero e industrial está disponible de diversas maneras en todo el mundo. Las lluvias o nevadas permanentes o estacionales, los ríos o lagos de montaña o el agua subterránea, son las más comunes de ver en todo el planeta; y el hombre, para usarla, realizó obras como diques embalses, diques niveladores, tomas de río, represas o perforó el suelo en busca del líquido elemento.
La falta de agua permanente o temporal hace que todo lo relacionado con la producción agrícola-ganadera se encuentre acotada y que se deba recurrir a la inteligencia para llevarla en el momento y en la cantidad justa, que un sistema productivo necesita para progresar.
Crisis hídrica
En nuestra provincia, y en muchas otras zonas del país, se padeció este verano por las fuertes sequías estacionales que perjudicaron a diferentes cultivos estivales y pasturas para la alimentación de ganado.
En Tucumán sólo basta recorrer los campos para constatar los desastres que causó la falta adecuada de lluvias en cultivos de soja, maíz, poroto, caña de azúcar y pasturas entre los más afectadas. En los primeros tres meses de este año, la falta de agua en la provincia fue notorio y el parecer tuvo que llegar el Día del Agua para que aparezcan las lluvias.
La falta de líquido fue notoria, lo que nos lleva a pensar que se deben tomar los recaudos para que, cuando esto vuelva ocurrir, no haya que mirar el cielo pidiendo que llueva y esperar que las autoridades decreten una emergencia agropecuaria. Es indudable que deben realizarse los esfuerzos para aprovechar el agua que corre por nuestros ríos, por el subsuelo y la que cae del cielo en la época de verano, para que al momento de necesitarla por faltante, haya algo disponible y que los daños no sean cuantiosos.
El riego sigue siendo una materia pendiente si se verifica la superficie real de lo que se riega en Tucumán en relación con el recurso disponible. En la actividad rural es una herramienta indispensable para poder producir en zonas que sin agua no habría nada, como en las provincias del Cuyo o en nuestros valles de altura. Pero también es una herramienta muy válida para producciones que se hacen en nuestra llanura como caña de azúcar, cítricos, granos y hortalizas diversas, donde el uso hace más rentable una actividad al brindar mayor producción y calidad.
Por otro lado, los productores deben recordar que los ciclos de agua en la climatología mundial faltan en un periodo importante de años y abundan en otros, por lo que muchas veces la toma de decisión sobre qué cultivo a secano realizar, se realice estudiando todos los parámetros relacionada a aquel comportamiento climático. Hay que hacer más eficiente no solo el uso y manejo del agua, sino que cuando suceden ciclos húmedos, seguidos de secos, como se estima que estamos entrando, evaluar qué decisión tomar en cuanto a la siembra, si los cultivos dependen del agua de lluvia que puede llegar a caer.
Está claro, en esta campaña, que el agua puede faltar en momentos que el cultivo más lo necesita, y tira por la borda el esfuerzo realizado. El agua, en el momento oportuno, implica tener una buena, regular o mala cosecha, si es que el recurso no está disponible cuando el cultivo lo necesita.