La zafra azucarera en Tucumán se acerca cada vez más a su finalización y, con lo que está pasando con los precios del producto en el mercado interno, las vivencias de este año deben servir como experiencia para mirar el futuro de otra manera, buscando soluciones.
Muchos especialistas estudian el tema y algunas fábricas azucareras están haciendo inversiones para lograr no solo hacer azúcar, sino también generar energía. Más aún, con lo que se ve en los campos tucumanos, donde la caña de azúcar está desplazando a cultivos como la soja en superficies importantes.
Es tal la necesidad por hacer nuevas plantaciones que ya se llegó a implantar los cañaverales en la provincia de Santiago del Estero, en tierras que están "pegadas" al límite con Tucumán.
Esto hace que la superficie de caña sea muy grande y si llegan a ocurrir las lluvias en forma normal durante el verano que viene, indiscutiblemente la cantidad de caña que se pueda llegar a cosechar seguramente hará que los precios del azúcar caigan en picada en la próxima campaña, si la molienda es destinada a producir más azúcar.
Nuestra provincia tiene grandes emprendimientos productivos, tecnológicos, educativos de todos los niveles y con una gran infraestructura para poder invertir en lo que quieran.
Lo que es lógico
En Tucumán, se puede producir cualquier cosa pero no se cuenta con la suficiente energía para funcionar adecuadamente y dependemos de lo que decidan las autoridades nacionales que redirigen los flujos energéticos para las grandes ciudades. Ellos piensan en los habitantes, algo lógico, para que no les falte luz y gas, y que las industrias vean la forma de conseguirlas.
Esto pasa siempre en casi todos los inviernos y se acentúa si las temperaturas se presentas muy bajas y en largos periodos.
Es por eso que ahora no sólo se afectará la escasez de energía sino que se puede llegar a complicar el comercio interno por un bajo precio del azúcar. De manera que se debe pensar en la forma de redirigir el sistema industrial y generar energía para evitar que suceda lo que se está planteando con las prioridades de las empresas distribuidoras de energía y con el azúcar.
Se impone pensar en energía para los próximos 50 años. Hay que estudiar, proyectar, buscar financiamiento e iniciar la ejecución de las obras que se necesitan para evitar este proceso sistemático de cortes de energía, en el cual estamos inmersos y acostumbrados a través de los años. Es fundamental que algún día nos pongamos todos de acuerdo y dejemos de jugar al "sálvense el que pueda", porque no se concibe que cada vez que exista una alta producción de caña, los precios caigan como caen, porque no se cumple con las exportaciones para descomprimir el mercado interno del azúcar y que además tengamos que atar con alambre nuestro déficit energético.
Potencial
Tenemos un gran potencial biomásico derivado de nuestras propias actividades agrícolas y agroindustriales para la generación de energía eléctrica y calórica. Sobre todo, como dijimos, si se llega a tener un verano con lluvias (ojalá que esto suceda).
Pero este potencial no está siendo aprovechado adecuadamente, de manera que la mayor parte de la generación de electricidad proviene de las centrales termoeléctricas, y el gas de las reservas o la importación del fluido, dando a la Argentina una alta dependencia, desde el punto de vista energético, de los combustibles fósiles.
El aprovechamiento de estos recursos, para la generación de energía se muestra como una alternativa económica y medioambiental viable para contribuir a la generación de electricidad y de combustible para la alimentación de calderas.
Hay excepciones al respeto que si están usando alternativas energéticas como el bagazo, la madera o el fuel oil, pero no puede ser que cada vez que se toma una medida como la de cortar el gas ocurran paralizaciones de ingenios o citrícolas, y se inmovilicen sus maquinarias.
Al aprovechamiento de los recursos de la biomasa procedentes de la economía regional, no sólo de la industria azucarera sino también de la actividad citrícola, se suma la de producciones como el maíz y la soja, que sirven para la obtención de biodiesel y de etanol.
De una vez por todas el sector agroindustrial e industrial argentino debe ponerse de acuerdo y cumplir con lo pautado en los convenios firmados, pero a la vez deben tomar -junto con las autoridades gubernamentales que son las que evalúan las decisiones políticas de inversión en infraestructura- conciencia de que hay que solucionar este problema que el país trae de arrastre.
Los empresarios no deben depender de que alguien disponga cerrar las llaves y dejarlos sin energía. También deben trabajar puertas adentro en las alternativas energéticas que se disponen y están al alcance de las manos, para generar el autoabastecimiento y un ingreso extra con la venta de los excedentes de la producción de esa energía.