"Yo sin la música no soy nadie", comentó el director Salvador Rimaudo en una de sus últimas entrevistas concedidas a LA GACETA. Hoy, a siete años de su muerte, sus discípulos repiten la misma frase. Y aún más. Intentan rescatar su portentosa obra a través de conciertos y encuentros corales que tienen también como objetivo difundir las numerosas piezas que Rimaudo creó para ser interpretadas con coros. Hoy a las 20, en la Iglesia de La Merced los seguidores de este incansable creador lo recordarán con una misa en su memoria. Rimaudo tenía 77 años cuando murió el 26 de diciembre de 2005. Había nacido el 27 de octubre de 1928 en Santiago del Estero y vivía en Tucumán desde la década de 1950. Director coral, compositor, docente y jubilado bancario, Rimaudo fue también director del Consejo Provincial de Difusión Cultural, y secretario de Cultura en 1996. Entre 1986 y 1990 dirigió el centro cultural Virla. Fue presidente de la Asociación de Directores de Coro. Su músico favorito era Johann Sebastian Bach. Fundó la Camerata Alter en 1954. "Siempre pido perdón por lo que hice mal o por lo que dejé de hacer", destacó en su última entrevista. Entre las obras que escribió se encuentran "Tres cánticos", para ser interpretada por coros de voces iguales; "Atavío musical", comentario sinfónico para el espectáculo de luz y sonido del Museo Histórico Provincial de Santiago del Estero; "Extractionis", cantata coral para coro mixto a capella; "Tres chacareras metalíferas", para coro de voces masculinas a capella; y "Dos canciones elbitenses" sobre poemas de Leopoldo Marechal. También escribió la comedia musical para niños "Las terribles aventuras de Cuca".