Los productores tucumanos se encuentran muy preocupados, ya que el año no viene pintando como la mayoría espera y las lluvias, todavía, son pocas e irregulares, como para decidirse a realizar siembras tempranas, por lo que seguramente habrá que seguir esperando un poco, que los perfiles de los suelos acumulen suficiente agua y recién tomar la decisión de realizar alguna labor relacionada con la nueva campaña gruesa 2013-2014, sobre todo si de siembra propiamente dicha hablamos.

Lo real es que a raíz de haber pasado por 2 años consecutivos de magras y/o malas cosechas de granos de todo tipo, los productores deben buscar revancha para poder salir del atolladero financiero que muchos están inmersos y, para ello, deben tomar el toro por las astas y realizar todo lo necesario, y correcto, como para que las cosas salgan bien y, por supuesto, que el tiempo climático ayude a que se logren ciertos objetivos.

Es importante destacar que para que un cultivo logre llegar a buen puerto y lograr una cosecha importante, y permita acomodarse financieramente hablando, deben cumplirse ciertos aspectos técnicos fundamentales.

Las variables determinantes del rendimiento potencial de cualquier cultivo están generalmente vinculadas a aspectos técnicos fundamentales, como la fecha de siembra, la densidad y el genotipo.

Es importante tener en cuenta estos aspectos ya que, en la medida en que podamos optimizarlos, lograremos mantener una tasa positiva de crecimiento en el potencial de rinde, de cualquier cultivo que decidamos sembrar.

Por supuesto que para que esto se cumpla, en primera medida, el suelo donde incorporemos la semilla debe estar en óptimas condiciones físicas y químicas, para que la germinación y el crecimiento de la planta se cumplan adecuadamente.

Lo cierto es que ahora los suelos sólo necesitan agua y recuperar la humedad en los perfiles, para lograr un adecuado desarrollo del cultivo.

Justamente, las variables definitorias que se han mencionado están asentadas sobre la calidad del sitio donde se realizará la siembra. Por lo tanto, la elección del lote se convierte en una cuestión decisiva para definir el negocio.

Las decisiones

A la hora de tomar decisiones, cabe recordar que intervienen factores controlables y no controlables por el productor, por lo que se deben armar estrategias que permitan sortear las problemáticas existentes. Se podrán elegir las variables controlables que definen el potencial y que se adaptan mejor al lugar elegido para sembrar que, en la mayoría de los casos, la calidad del lote que se eligió explica más del 50% de la variabilidad del rendimiento.

Es importante destacar que los diferentes ambientes delimitados en nuestra región NOA, no responden de igual manera en años que vienen húmedos, respecto de años que se presentan secos, como los dos últimos que afectaron a nuestra región.

Es por ello importante siempre destacar que la calidad del lote y la forma en la cual el productor lo vino manejando, pasa a ser muy importante a la hora de los resultados, pero no debemos errar en los parámetros expuestos más arriba, que al fin y al cabo aumentan el potencial de rendimiento.

El suelo

Pero la experiencia de las campañas pasadas deben servirnos para evitar que tomemos decisiones incorrectas, que después afecten nuestros rendimientos finales y, para ello, definir el momento de siembra en cuanto a fecha, la densidad y el genotipo van agarrados de la mano de las condiciones del suelo.

Es por ello fundamental usar bien el agua, poca o mucha, lo que significa realizar los barbechos en tiempo y forma, adoptar un esquema escalonado de fechas de siembra, que los suelos estén en buenas condiciones y cargados de agua, trabajar con cuidado los rastrojos y los niveles de fertilidad, trabajar con una densidad de planta no muy alta y, en vez de emplear variedades adaptables, usar aquellas estables y de alta potencialidad.

Herramientas

La tecnología aplicada al campo puso al alcance del hombre de campo herramientas como la siembra directa, las rotaciones bien implementadas y los manejos adecuados de los campos, para lograr que estos capten y almacenen, de la mejor manera posible, el agua de lluvia, que muchas veces precipita en momentos en que el cultivo no necesita, pero queda guardado en el suelo para el momento oportuno.

Sin dudas que un manejo inteligente de los sistemas productivos es lo que hace falta.

Sin embargo, si estos no van acompañados con una incentivación del sector público de actividades productivas que ayuden a un adecuado manejo con el uso de rotaciones, todo el esfuerzo realizado por el productor será en vano.