La Policía de Minas Gerais preparó un operativo especial para controlar el aluvión de visitantes argentinos que desde ayer invade Belo Horizonte. El cálculo es que de 25.000 a 30.000 llegarán por vía terrestre –muchos procedentes de Río de Janeiro- hasta el viernes a la tarde, por lo que se reforzaron los controles en la ruta BR-040. La extrañeza para los hinchas es que hoy la ciudad está completamente paralizada. ¿El motivo? La fiesta religiosa de Corpus Christi.

Sólo los shoppings, que son muchos en Belo Horizonte, funcionan con normalidad. No hay bancos ni comercio ni administración pública. Comprensible, tratándose del país con mayor cantidad de cristianos del mundo. Porque Brasil no sólo marcha a la cabeza en el número de católicos: también se cuentan por millones los adherentes al protestantismo en todas sus variantes. Desde iglesias evangélicas, que proliferan en las zonas más pobres, hasta las tradicionales Adventista, Bautista y Pentecostal.

La cita obligada hoy para los argentinos es el Fan Fest de Expominas, donde se verán los partidos en pantalla gigante y habrá espectáculos gratuitos. La movida nocturna, concentrada en el barrio de Savassi, propone esta noche un show musical, en un escenario montado en la confluencia de dos avenidas. Muchos optaron por trasladarse hasta la bellísima Ouro Preto, ciudad ubicada a 70 kilómetros de Belo Horizonte en la que se mantiene la arquitectura colonial.

Mañana vuelve la normalidad y hay quienes aspiran a acercarse al Mineirao, donde Argentina hará una práctica liviana. No será una buena idea, porque la actividad no es abierta al público y además, desde el vandálico episodio protagonizado por los chilenos en el Maracaná, se intensificaron las medidas de seguridad. Para encontrarse con la Selección habrá que aguardar hasta el sábado a las 13, cuando salga a la cancha para enfrentar a Irán.