
El sur de Asia fue declarado en estado de emergencia tras un fuerte terremoto de magnitud 7.7 ocurrido este viernes. Con el paso de las horas, los números de la tragedia continúan aumentando. En la madrugada del sábado, la junta militar de Birmania informó que el número de víctimas mortales ascendió a 1.644, mientras que los heridos sumaban 3.408. Por su parte, se informaron 10 fallecimientos en Bangkok, la capital del otro país damnificado.
El epicentro del sismo fue en el noroeste de la ciudad de Sagaing y a escasa profundidad, lo que intensificó su impacto en la superficie. El terremoto ocurrió por la tarde y fue seguido, minutos después, por una réplica de magnitud 6.4 en la misma zona, lo que elevó la alerta en toda la región.
Según los servicios de rescate tailandeses, se estima que hay 15 sobrevivientes del edificio en obra que se derrumbó a causa de la tragedia. Luego de haber recibido señales de vida, esperan poder localizarlo antes de la regla de supervivencia de los tres días.
Por su parte, Suriyan Rawiwan, director del Departamento de Bomberos y Rescate de Bangkok, explicó que “los equipos de rescate están intentando llevarles comida y agua. La dificultad radica en que algunos están atrapados a unos tres metros de profundidad. Tenemos unas 72 horas para ayudarlos, ya que ese es el tiempo aproximado que una persona puede sobrevivir sin agua ni comida”.
En el marco de la tragedia, la Organización de las Naciones Unidas aprobó destinar cinco millones de dólares para apoyar el trabajo humanitario en el país y pidió a la comunidad internacional a realizar donaciones.
Los temblores del sismo también se sintieron en regiones lejanas como China, Camboya, Bangladés e India.