Un día menemista en tiempos de metamorfosis peronista

El oficialismo nacional calienta los motores para una maratón legislativa. Mientras la política se alinea con los objetivos del Gobierno, el kirchnerismo enfrenta un proceso de creciente fragilidad. En el terreno económico persiste el debate sobre la acumulación de reservas y la reactivación

Busto del expresidente Carlos Menem. CASA ROSADA Busto del expresidente Carlos Menem. CASA ROSADA

Es el mediodía del lunes en la Casa Rosada. Después de participar de una reunión con el Presidente y el polista Adolfo Cambiaso, el ministro de Economía Luis Caputo camina rápidamente por el salón de los bustos, hacia la entrada principal, para encontrarse con el auto que lo espera para regresar a su ministerio. El busto de Carlos Menem, el más flamante y sonriente de todos, parece reflejar la confianza del equipo económico y el clima de época.

En el primer piso, el jefe de Gabinete Manuel Adorni acentúa números de la gestión en su conferencia de prensa. Resalta el 5% de crecimiento interanual de la economía, el 1,1% de inflación mayorista, la cantidad de turistas (1,7 millones) del último fin de semana largo y datos de la actividad aerocomercial (41 millones de pasajeros en lo que va del año, buena parte de ellos transportados por Aerolíneas Argentinas, que pasaría de un déficit promedio de 400 millones de dólares anuales a un superávit que apunta a los 100 millones este año).

El sol calienta la Plaza de Mayo, pero la temperatura no supera los 25 grados. Es un día menemista.

Mientras tanto, en Corrientes se emite una alerta amarilla por tormentas cuando el ministro del Interior Diego Santilli visita en la casa de gobierno local a los Valdés, hermanados por la sangre, el cargo -uno es el gobernador saliente y otro el electo- y los pedidos que le hacen al visitante. La reunión termina con humo blanco y el mileísmo suma en su lista más votos a los que ya acordó, con un quinteto de mandatarios dialoguistas, para asegurar las reformas.

“A los gobernadores hay que verlos de a uno; se les cobra al contado y se les paga en cuotas”, decía Carlos Menem. Su sobrino Martín, presidente de la Cámara de Diputados, también fue pescando de a uno los miembros que necesitaba para convertir a La Libertad Avanza en la primera minoría, con los 95 legisladores que se había propuesto. El oficialismo, a esta altura, confía en contar con los 34 diputados adicionales y los 37 senadores necesarios para sancionar el presupuesto antes de fin de año.

En la columna pasada deslizamos unas líneas, involuntariamente proféticas, en las que contamos que había legisladores más preocupados por los despachos que por las comisiones que ocuparían a partir del 10 de diciembre. Esa preocupación, el lunes transmutó en obsesión en el caso de la senadora Cristina López, quien concurrió al Senado con un cerrajero para entrar al despacho que pretendía habitar, cuyo acceso había sido obstruido por la vicepresidenta Victoria Villarruel. Un incidente con el personal de Seguridad derivó en una denuncia por agresiones y “manoseos en los glúteos” (sic).

El jardín de las miradas que se bifurcan

¿Cómo marcha la economía? Los números se resisten a ser atrapados en una sola interpretación. Un economista ortodoxo como Carlos Melconian cree que el Tesoro, de mínima, debería estar comprando los dólares que necesita para pagar los intereses de la deuda. Le preocupa, además, la debilidad de la demanda, como factor principal de una actividad apagada, y la canilla abierta de dólares para atesoramiento y “Punta Cana” (turismo).

Fernando Marengo mira el contexto con otros ojos. Plantea que los 36.000 millones de dólares que se compraron entre abril y octubre respondieron a la cíclica búsqueda de cobertura argentina ante el temor de una crisis seguida de una devaluación. Lo probable, para el economista tucumano, es que en los próximos meses la desaceleración de la demanda de dólares genere más actividad y apreciación del peso.

Barclays, uno de los bancos más grandes de Europa, distribuyó esta semana un informe en el que señala que las reservas netas son hoy más bajas que cuando asumió Milei. El banco inglés advierte el riesgo de no emprender un fortalecimiento de las arcas del Tesoro ante un shock externo y critica el corset del actual sistema de bandas. La advertencia se sumó a las de otros bancos como UBS, JP Morgan, Santander, BBVA, además del FMI.

Aún con el “riesgo kuka” en retirada y las múltiples loas oficiales a la libertad económica y al cumplimiento de las obligaciones, el riesgo país sigue sin perforar los 600 puntos, número que refleja una desconfianza que solo cederá cuando el Gobierno se allane a las expectativas del mercado.

Palabra presidencial

Javier Milei eligió un evento del diario El Cronista para replicar las advertencias sobre su esquema económico. “No tienen en cuenta el equilibrio general”, dijo Milei. “En todo proceso de estabilización exitoso, el tipo de cambio real se aprecia”, complementó. Al cuestionamiento sobre la falta de acumulación de reservas, Milei planteó que comprar dólares emitiendo pesos, cuando no son demandados, genera inflación. Y sugirió que un camino será tomar deuda -este viernes el ministro de Economía anunció un regreso exploratorio a los mercados, cerrados para el estado argentino desde 2018, con la emisión de un bono en dólares-. En lo referido a los efectos de la apertura a las importaciones, el Presidente sostuvo que el ahorro que genera la oferta de productos de menor precio se vuelca a la compra de otros bienes y servicios, dinamizando la economía.

Al experimentado Pablo Gerchunoff le preocupa la velocidad de esa transición. Marca que si a la actividad económica se le saca hoy lo que aporta el sector financiero, está estancada. El historiador económico piensa el rumbo con perspectiva. “En el mejor de los casos, Añelo -la principal localidad desarrollada en torno a Vaca Muerta- podrá crecer hasta los 50.000 habitantes pero los conurbanos en la Argentina tienen 14 millones”, advierte.

Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial, reconoce que su sector debe adaptarse ofreciendo calidad y precios competitivos a nivel global. Pero resalta que, para poder hacerlo, debe desmontarse el costo argentino: la alta litigiosidad, las trabas laborales, las distorsiones impositivas, el porcentaje de tasas, los costos de transporte.

El Gobierno cierra la semana con un dato resonante sobre la baja de pobreza que arroja el Observatorio Social de la UCA: una caída de nueve puntos en doce meses (de 45,6 a 36,3%) derivada de la ayuda estatal a través de la AUH combinada con la caída de la inflación. El director del Observatorio señaló que la estabilización macroeconómica coexiste con una contracción del consumo y una inversión privada estancada. Contrastes de una economía dual con sectores beneficiados -finanzas, energía, minería- con otros castigados -industria, comercio, construcción- que se traduce en enfriamiento de la actividad, cierres y despidos no compensados con nuevas contrataciones.

Los auténticos decadentes

El peronismo es un recuerdo que da votos, suele definir Julio Bárbaro, destacado peronólogo. El kirchnerismo también es un recuerdo que da votos pero, últimamente, se los da al rival. La autopsia de las elecciones del 26 de octubre sugiere que más que el amor fue el espanto, generado por la memoria del final del gobierno de Alberto Fernández, el factor decisivo en la última victoria del mileísmo.

El peronismo resiste bajo la órbita de los mandatarios provinciales, atentos a los problemas que tienen en sus distritos y abocados a resolverlos, entre otras cosas, recalculando su capacidad de negociar con autonomía. Unión por la Patria, un sello con un déficit progresivo de cohesión, perdió su estatus de primera minoría en Diputados y perforó el piso de 27 senadores, el más bajo en lo que va del siglo para un bloque peronista. Anémico, por ahora con una apuesta circunscripta al fracaso del Gobierno, la principal oposición vive una extraordinaria crisis de liderazgo.

El kirchnerismo es hoy una fuerza bonaerense partida en dos. Por un lado, todavía buscando una identidad, se recorta la facción kicillofista, con fricciones en la gobernabilidad, importantes concesiones a opositores e intendentes, y pocas respuestas ante una creciente inquietud social por un modelo que desguarece al gigantesco conurbano. Por otro, se esmerila la línea que reporta a San José 1.111, domicilio rodeado de laberintos judiciales, progresivamente esquivo a visitas y peregrinaciones. Quizás por apego a las fórmulas tradicionales, del casi medio centenar de diputados peronistas que juraron esta semana, solo seis lo hicieron “por la libertad de Cristina”.

“Todo lo sólido se desvanece en el aire”, cita a Marx y Engels, un viejo cronista parlamentario ante la mirada de una diputada debutante, en un anexo del Congreso. “El peronismo siempre fue líquido -plantea- pero, si no revisa su composición, puede tornarse gaseoso”.

En marzo implosionan, vaticina uno de los máximos protagonistas de la cúpula oficialista. Es temporada de revancha. Son los libertarios los que ahora preparan las reposeras y el pochoclo.

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