DISCURSO. “Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes”, dijo Rodríguez en la jura.
En un clima de fuerte tensión política, Delcy Rodríguez asumió ayer como presidenta interina de Venezuela, al prestar juramento ante la Asamblea Nacional, apenas 48 horas después de la operación militar de Estados Unidos que derivó en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. “Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos. Vengo también con honor a jurar en nombre de todos los venezolanos”, dijo.
Aunque en un primer momento Rodríguez se había mostrado hostil con la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al rechazar la injerencia extranjera e insistir en que Maduro seguía siendo el presidente legítimo de Venezuela, el domingo por la noche había asegurado estar dispuesta a cooperar con Washington, en lo que podría ser un cambio radical en las relaciones entre los gobiernos adversarios.
Rodríguez, que ya se presenta en su cuenta de Instagram como “presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela”, fue una de las figuras clave del círculo íntimo de Maduro desde 2018. Como vicepresidenta ejecutiva, tuvo bajo su órbita áreas sensibles como la economía y los organismos de inteligencia. Tras la captura del mandatario, quedó al frente del Ejecutivo.
La decisión de investirla como presidenta interina fue adoptada el sábado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que interpretó la situación como una contingencia excepcional. De este modo, Rodríguez pasó a integrar el reducido núcleo de funcionarios chavistas que ahora concentra el control del Estado, mientras desde Washington se insiste en que se mantendrá la presión para forzar un reordenamiento político en el país caribeño.
Durante la sesión parlamentaria, marcada también por la instalación de la nueva Asamblea Nacional, los diputados oficialistas corearon consignas en favor de Maduro. Nicolás Maduro Guerra, hijo del mandatario depuesto, expresó su “apoyo incondicional” a Rodríguez.
La Sala Constitucional del TSJ otorgó a la presidenta interina un mandato inicial de 90 días, conforme al artículo 234 de la Constitución, con posibilidad de una prórroga por un período igual si así lo aprueba el Parlamento. El tribunal evitó pronunciarse sobre la existencia de una ausencia definitiva del presidente, una definición que habría obligado a convocar elecciones en un plazo de 30 días.
En su fallo, el máximo tribunal introdujo la figura de la “ausencia forzosa”, un concepto que no está expresamente contemplado en la Carta Magna, pero que fue utilizado para sustentar la medida cautelar adoptada. Según el TSJ, la captura de Maduro constituye un caso de fuerza mayor, calificado como “secuestro”, sin que ello implique, al menos por ahora, una declaración formal de ausencia temporal o absoluta. “El propósito es asegurar la continuidad administrativa del Estado y la defensa de la Nación”, señala la sentencia, que aclara que la decisión no interfiere con las atribuciones de otros poderes públicos, en especial las de la Asamblea Nacional.
La presidenta de la Sala Constitucional, Tania D’Amelio, leyó el comunicado oficial: “Se ordena que la ciudadana Delcy Eloína Rodríguez Gómez, vicepresidenta ejecutiva de la República, asuma en condición de encargada todas las atribuciones, deberes y facultades inherentes al cargo de presidente de la República Bolivariana de Venezuela, a fin de garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la Nación”.




















