UN TIKTOK CON HISTORIA. Jóvenes captaron el operativo de Estados Unidos mientras transmitían en vivo. / CAPTURA DE PANTALLA
Las redes sociales volvieron a convertirse en un archivo inmediato de la historia. En la madrugada del sábado 3 de enero, jóvenes venezolanos que transmitían en vivo desde Caracas captaron sin saberlo uno de los episodios más impactantes del año: el inicio del ataque militar de Estados Unidos sobre la capital venezolana. Los videos, grabados en tiempo real, se viralizaron en cuestión de horas.
Las explosiones sorprendieron a quienes estaban del otro lado de la pantalla y, sobre todo, a quienes vivían la escena en primera persona. Mientras realizaban transmisiones cotidianas, varios jóvenes registraron el sobrevuelo de aeronaves militares y el estruendo de misiles que impactaban en distintos puntos estratégicos de la ciudad. Las imágenes muestran el desconcierto, el silencio abrupto y la tensión del momento.
Horas después, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. La noticia recorrió el mundo y generó una ola de reacciones en redes sociales, donde la conversación se partió entre quienes celebraron el fin del liderazgo chavista y quienes cuestionaron la intervención extranjera y la vulneración de la soberanía venezolana.
Cuando la historia irrumpe en un vivo
Uno de los videos más replicados en TikTok fue el del usuario @chuito_08, quien transmitía junto a otro joven cuando los aviones de combate comenzaron a cruzar el cielo de Caracas. En la grabación se escuchan los motores, el impacto de los misiles y la reacción muda de los protagonistas, que interrumpen la charla y observan sin poder creer lo que ocurre a su alrededor.
Tras el ataque, el material fue republicado y explotó en redes: superó los 12 millones de reproducciones y acumuló miles de comentarios de usuarios de distintos países. Para muchos, se trató de una prueba cruda de cómo los conflictos armados ya no se narran solo desde los grandes medios, sino también desde los celulares de quienes los viven.























