¿Cómo preparar churros en pocos minutos? Foto: Imagen ilustrativa/Web
Ir a la playa en verano es a la misma vez observar un escenario de rutinas orquestadas: con cuidado se colocan las reposeras, se habilita la sombrilla, el protector solar y en el momento en un vendedor ambulante cruza por la vista, pedir una docena - o más - de esa preparación a base de harina y agua caliente con un corazón de dulce de leche que atraviesa todos los menús estivales. Los churros, esa maravilla veraniega son parte indispensable de las vacaciones y pueden prepararse en casa con una receta simple.
Los churros son una e las preparacionesque llegaron desde la Península Ibperica en mano de los árabes. Su nombre refiere a los cuernos de las ovejas churras, que son originarias de Castilla y León. Por esto mismo, en España, los churros tienen una forma curva por la que se unen ambos extremos de la masa. Y aunque este dulce llegó a la Argentina con los conquistadores españoles, la firtura se difunció por todo el país con la primera gran oleada migratoria del siglo XX.
¿Cómo llegaron los churros a la playa?
Aunque no existen registros sobre la llegada de los churros a la playa y de los inicios de esta tradición, posiblemente esta costumbre se haya comenzado a afianzar en la década del ´40, cuando el turismo nacional vivió un fuerte impulso por parte del peronismo.
Bajo la consigna: “Turismo Obrero”, Mar del Palta comenzó a recibir una gran cantidad de personas de diferentes clases sociales y, tiempo después, se consagró como uno de los destinos más elegidos para vacacionar hasta el día de hoy, por lo que estos ciudadanos podrían haber llevado sus tradiciones con ellos e instaurado uno de los clásicos del verano. Actualmente, en esta ciudad costera se encuentra Manolo, una de las más icónicas churrerías, que se fundó en Burgos, España y se expandió al mundo en poco tiempo, según explicaron desde el diario Perfil.
La receta clásica de los churros
Y aunque comprar churros en la playa pueda ser un hábito extendido, también puede resultar un presupuesto considerable para el bolsillo familiar. Ante los precios de la temporada, la alternativa de elaborarlos de forma casera gana terreno, no solo por el ahorro, sino por la posibilidad de consumirlos recién hechos, con la temperatura justa y el nivel de azúcar a gusto personal.
Hacer churros en casa es más sencillo de lo que la mística popular sugiere. La receta básica requiere apenas de tres ingredientes que cualquiera tiene en su alacena: harina, agua y sal. Con esta base económica, se puede obtener una delicia crujiente por fuera y suave por dentro en menos de 30 minutos.
La receta perfecta para el mate
Para quienes deseen replicar el sabor de las vacaciones sin salir de la cocina, aquí detallamos el paso a paso de esta preparación que rinde aproximadamente 10 unidades medianas:
Ingredientes:
1 taza de harina de trigo
1 taza de agua
Media cucharadita de sal
Abundante aceite vegetal para freír.
Opcional: azúcar y canela para el toque final.
Preparación de la masa: El secreto está en hervir el agua con la sal y, justo en el punto de ebullición, volcar la harina de golpe. Es fundamental retirar del fuego y mezclar con fuerza con una cuchara de madera hasta lograr una masa compacta y sin grumos que se desprenda de las paredes de la olla.
El moldeado: Tras dejar reposar la masa unos minutos para no quemarse, se coloca en una manga con boquilla de estrella o una churrera doméstica. Este paso no es solo estético: las estrías del churro permiten que la cocción sea pareja y el centro quede tierno.
La fritura: Con el aceite a fuego medio-alto, se van cortando los churros directamente sobre la sartén. El proceso es rápido: bastan dos o tres minutos por lado hasta que alcancen ese dorado característico.
Consejos de "churrero" profesional
Para que la experiencia sea completa, el rebozado en azúcar debe hacerse mientras los churros aún conservan el calor de la fritura, permitiendo que los granos se adhieran mejor. Si se busca la versión argentina definitiva, una manga con pico fino y un buen dulce de leche repostero completarán el cuadro.
Aunque los churros se pueden conservar hasta un día en un recipiente hermético, el ritual manda comerlos en el momento. Si sobran, un golpe de horno bajo les devolverá esa textura crocante que los convirtió en el emblema indiscutido de nuestras tardes de verano.
























