Maternidad postergada y fertilidad: el relato en primera persona que rompe el silencio en Tucumán
Durante años, la maternidad fue pensada como una etapa casi automática en la vida de las mujeres. Sin embargo, los cambios sociales, laborales y económicos modificaron ese esquema y hoy muchas deciden postergar ese proyecto. De lo que poco se habla, tanto en Tucumán como en el mundo, es de las consecuencias que esa postergación puede tener sobre la fertilidad. Con un testimonio en primera persona, Micaela Viña -asesora legislativa y ex candidata a diputada nacional por la provincia- puso en palabras una experiencia que atraviesa a miles de mujeres.
“Siempre llevé mi vida muy programada; primero fue recibirme, después trabajar, hacer crecer mi emprendimiento, dedicarme a la política. Yo pensaba que cuando activara la agenda maternidad iba a ser inmediato, como apretar un botón”, relató en diálogo con LA GACETA. Sin embargo, la realidad fue otra.
Tras comenzar la búsqueda junto a su pareja, Viña inició una serie de consultas médicas. “Después de casi un año de estudios, nos dijeron que necesitábamos un tratamiento de fertilidad, específicamente fertilización in vitro, que es el de mayor complejidad”, explicó. El diagnóstico llegó cuando tenía 32 años. Hoy, con 34, se encuentra en pleno proceso de tratamiento.
“Yo tenía una ignorancia total sobre mi fertilidad. Nunca me había hecho estudios específicos, solo los controles ginecológicos habituales. Recién ahí entendí que la fertilidad no se da por sentada”, reconoció. El impacto emocional fue profundo. “Fue muy duro. Sentí sorpresa, bronca conmigo misma, culpa por haber dejado pasar el tiempo. No sabía cómo contarlo en mi familia”.
IMAGEN ILUSTRATIVA
Lejos de quedarse en el silencio, Viña decidió hablar públicamente del tema. “Quiero hacerlo por dos razones: primero, para pedir más empatía. Hay muchas mujeres y parejas atravesando este proceso y es muy difícil hablarlo. Cuando lo contás, te das cuenta de cuánta gente está en la misma situación”.
La segunda razón es la concientización. “Con un poco de información se puede prevenir. Hay estudios muy simples que podrían incorporarse como controles periódicos”, explicó. Entre ellos mencionó el análisis de la hormona antimulleriana -un estudio de sangre- y una ecografía transvaginal con recuento de folículos. “No son determinantes, pero sí dan una pauta y pueden funcionar como una alerta temprana para decidir mejor”.
Viña también detalló cómo es el procedimiento para preservar la fertilidad. “Es similar al tratamiento que yo estoy haciendo. Se comienza con inyecciones hormonales en la panza, no duelen, son agujas muy finitas. Después viene la punción, con anestesia, donde se extraen los óvulos. Si se quiere congelar, ahí termina el proceso”, explicó. En su caso, los óvulos fueron fecundados y los embriones quedaron criopreservados, a la espera de la implantación.
“El plan de maternidad hoy está atravesado por condiciones sociales, culturales y económicas. Por eso es importante hablarlo, informarse y acompañar”, sostuvo.




















