Daniel Abad: “El problema no pasa por el gasto público, sino por la caída de ingresos”
El ministro de Economía afirmó que la Provincia busca alcanzar un acuerdo inicial con la Nación para que le devuelva $ 95.000 millones. Calculó que, por la baja actividad, en 2025 dejaron de ingresar $ 17.000 millones al mes.
En finanzas públicas, el Gobierno sostiene que 2025 fue un período de pagos a cuenta; se atendieron las obligaciones propias del funcionamiento del Estado y la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo tuvo que apuntalar la obra pública, con el fin de dinamizar una economía que padeció una brusca desaceleración. El Poder Ejecutivo apeló al Fondo Anticíclico, generado en base a ahorros, para abonar certificados de obras, bajo la promesa de que la Casa Rosada remitiría luego los recursos para sostener el equilibrio fiscal. Además, la Provincia tuvo que hacerse cargo de la atención de los beneficiarios del PAMI, que apelaron a los hospitales públicos y no al sistema privado. Eso ha generado otra deuda federal con la provincia. El Fondo Anticíclico se consumió, 2025 cerró con leve superávit y ahora, el Ejecutivo aspira a recuperar parte de los fondos adeudados para pasar otro año complicado en materia financiera, según indicó a LA GACETA el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad. Durante una entrevista concedida a nuestro diario, el funcionario reveló de cuánto es la acreencia de la provincia respecto del Gobierno nacional, cómo será la relación con la administración del presidente Javier Milei, cuáles son las perspectivas para las finanzas de este año y qué pasará con las principales actividades productivas, en un período signado por la crisis en el sector textil.
-¿Cómo encarará en Buenos Aires el reclamo al Gobierno nacional por los fondos adeudados a Tucumán?
-Hay un reclamo de todas las provincias acerca de la caída de la recaudación. Esa gestión la haremos ante el Ministerio de Economía de la Nación. La caída de la recaudación durante el año pasado ha promediado los $ 17.000 millones mensuales a valores corrientes comparado con 2023. Y hacemos la comparación con ese período porque la caída de 2024 fue compensada con el ajuste en las partidas que esta gestión hizo con el ajuste inicial para reducir el gasto público al arrancar el mandato. Lo que quiero decir es que 2025 ha sido otro escenario, en el que cumplimos con lo previsto en el presupuesto de ese período, sin ampliaciones de partidas. Con números preliminares, la recaudación de la Dirección de Rentas no ha caído tanto como sí sucedió con las transferencias de fondos de coparticipación federal. Hubo una diferencia que osciló entre los 5 y 6 puntos porcentuales. Si uno se pone a analizar lo que pasó con la actividad económica, se puede inferir que el impacto de ese parate se observa tanto en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) como en Ingresos Brutos provinciales, que son prácticamente similares. Pero, adicionalmente a ese comportamiento, hubo un descenso en los ingrsos por el cobro del impuesto a las Ganancias y en Bienes Personales, que también son coparticipables.
-¿Cuánto es lo que le ha quedado a la Provincia de aquel Fondo Anticíclico?
-Es inexistente y casi finito. El ciclo adverso de la economía ha sido muy largo. La Argentina tiene dos velocidades. La de los hidrocarburos, energía y minerales es una Argentina que va a una velocidad que vuela. Paralelamente, tenes otra Argentina, la del consumo, la de las economías regionales y la de las pequeñas y medianas empresas (PyME) que van a otra velocidad, que vienen en caída y que no se recuperan todavía, pese a los intentos del Gobierno para impulsarlas nuevamente. Hoy fracasó el intento de recuperar el consumo a través del crédito. Y eso responde a varias causas: la primera es que se agotó el margen de endeudamiento; lo segundo es que las tasas de interés que se cobran siguen en niveles muy elevados. A todo esto debemos agregar otro componente: el Gobierno no le está encontrando la vuelta para impulsar que los argentinos saquen los dólares que tienen guardados debajo del colchón.
-¿Por qué sucede eso si ya opera el régimen de Inocencia Fiscal?
-Los bancos están remisos. Como están sujetos a reglas internacionales, argumentan que es necesario establecer cuál es el origen del dinero porque los organismos internacionales ponen bajo la lupa esos capitales. Parece que eso, por el momento, no se puede resolver. Esa ley era para reactivar el consumo, para que los fondos que se capten vayan a construcción, pero no está funcionando. Así, se hizo largo el tiempo y el camino de la recuperación de la economía. Lo más lamentable es que no vemos una recuperación de corto plazo. Entonces sigue cayendo la recaudación y, por ende, la coparticipación federal. Ese es un problema.
-¿Qué es lo que diferencia a Tucumán del resto de las provincias para entablar una negociación en el rol de acreedora?
-Tucumán cuenta con una diferencia importante respecto del resto de las jurisdicciones de la Argentina: somos acreedores de la Nación. Estamos reclamando formalmente que nos paguen lo que nos adeudan. Nada más que eso, sin ir a la instancia judicial. Esto se ha generado por servicios que le brindamos a los afiliados del PAMI o a la Anses porque sus beneficiarios necesitan atención sanitaria y apelan a los hospitales públicos de la provincia, ya que no tienen turnos u otras formas de acceder a los institutos privados asignados. Entonces le decimos a la Nación “paguen lo que nos deben, porque son cifras grandes. Y no nos referimos a los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que, por imperio de las normas vigentes, son recursos que se deben redistribuir a las provincias. Viajo a Buenos Aires para ir resolviendo esto en el corto plazo. Si nos pagan las acreencias, creo que podemos llegar a marzo con cierta tranquilidad para que las obras públicas sigan en ejecución, además de continuar atendiendo el pago de los salarios a los estatales y los gastos de funcionamiento. Aquel dinero, además, funcionaría como una compensación. No nos debemos olvidar que enero y febrero son meses de muy baja actividad. El turismo genera más ingresos fuera de la Argentina y, en esta temporada, también en la Costa Atlántica. Así, el consumo no se recupera, menos la recaudación.
-El gobernador habla de un espíritu dialoguista para resolver las cuestiones institucionales. SIn embargo, la lectura política apunta a una suerte de toma y daca entre las necesidades nacionales de avanzar con las reformas y las necesidades financieras de las provincias...
-Reclamamos lo que nos corresponde; lo que nos deben. Hemos perdido ingresos. La deuda alcanza los $ 95.000 millones, a los que habría que sumar conectividad, subsidios al transporte e incentivo docente. Cuando agregas todo eso, trepa a los $ 200.000 millones. Y esto es comprobable. Cuando va un abuelo al hospital público, no le pedimos que pague; le damos la atención que requiere. Esa ha sido nuestra política, destinar fondos para que se cure. Cuando el PAMI, que paga una cápita a los privados, no encuentra prestación para sus afiliados, se la damos nosotros. Esa plata se llama recupero de costos. Quiero decir que no hay ningún toma y daca. Nos pagan lo que nos deben y eso va a recomponer los ingresos que estamos perdiendo las provincias y que se ha generalizado. Por caso, la Fundación Mediterránea reveló un informe que sostiene que, hacia el tercer trimestre, hubo provincias que perdieron el superávit financiero.
-¿El Gobierno provincial apelará a nuevas medidas de ajuste?
-Nosotros no usamos la palabra ajuste. La gestión del gobernador Jaldo apela más a una vieja estrategia financiera: no se puede gastar más de lo que se tiene. Vamos a seguir esa línea con un presupuesto bastante austero, como el que aprobó la Legislatura. El ejercicio estima una suba del gasto del 15%. Pese a la restricción de los ingresos, la inflación está en el 30% y en el ejercicio vigente se ha pautado un tercio de ese porcentaje, siguiendo los lineamientos nacionales. El gobernador ha establecido que es necesario la austeridad, para no gastar más de lo que ingresa. Pero el problema, no pasa por el gasto público, sino por los ingresos.
-¿Está garantizado el superávit en las cuentas públicas?
-El superávit financiero estará dentro d las pautas presupuestarias, lo cual es un esfuerzo mayúsculo en los tiempos que vivimos.
-¿Pero preocupa la inflación?
-Hay un error histórico que siempre cierta academia o ciertos think tank suelen cometer. Es cierto que la inflación, en todo momento y lugar, es un fenómeno monetario, salvo en la Argentina. En el país, hace más de un año que la oferta monetaria está restringida; no hay emisión monetaria, pero sigue habiendo inflación. El fenómeno se mueve por el dólar que, a su vez, hace mover los otros precios de la economía. Todos los países pueden restringir la oferta monetaria, pero no por eso se tienen que mover el dólar, además de tener una inflación anual alta en el país, del 30%, que es una tasa alta para el resto del mundo, salvo pocas excepciones. Mientras las expectativas se mantengan respecto del dólar, la inflación seguirá por el mismo camino. Pero el Gobierno nacional no debe perder de vista, para el mediano plazo, otros dos problemas: la desocupación y la caída del consumo. Esto golpea a la actividad y, en nuestro caso, lo vimos en la industria textil. Esperemos que no se agrave más la crisis y que no haya efecto contagio en la industria en general. Por nuestra parte, contribuimos para que eso no suceda. Varias industrias están exentas en Ingresos Brutos y en Salud Pública. Ese es el aporte que, como Estado provincial, podemos hacer. El problema de la apertura de la economía no es una decisión nuestra. Estamos frente a la apertura más profunda y más grave que tuvo la economía argentina.
-¿Cuáles son las consecuencias inmediatas de esta apertura de las importaciones?
-La desocupación y el cierre de PyMEs. Creo que la gradualidad era el camino. Tal vez hubiese sido mejor aplicarlo en un año o dos hasta que se acomode la situación. Hoy no se pueden competir con salarios de U$S 600 en la Argentina contra U$S de Pakistán, por citar un ejemplo. Además, hay algo que no cierra: estamos compitiendo contra China, India o Pakistán, que son capitalismo de Estado (que subvencionan), no de privados. Claro que la gente pagará más barato. Esto ya lo vimos antes y sólo lo aprovecha el que no pierde el trabajo, porque el que no lo tiene ni consumo lo importado, mucho menos lo nacional. No tiene ingresos.
-¿Qué puede hacer la provincia con la crisis del sector textil?
-Lo veíamos venir. La crítica que realiza la Unión Industrial de Tucumán es muy clara: el problema no atañe a la provincia, sino que insta a sindicalistas y a legisladores nacionales a tomar cartas en el asunto. La provincia viene contribuyendo con la alícuota cero para alivianarle el plano fiscal, pero aquí todo depende de políticas nacionales, del tipo de cambio y de medidas arancelarias y paraarancelarias. No obstante, somos cuidadosos en el asunto y estamos alerta ante un eventual efecto contagio.
-¿Cómo vislumbra la campaña de las dos industrias madre?
-Vamos a encarar una zafra azucarera con un stock muy bajo lo que, en cierto sentido, no deprimirá tanto el precio. Lo que nos preocupa es que el sistema financiero no contribuya a financiar aquella zafra, debido a las altas tasas de interés; por eso, los pequeños productores han salido a mal vender al mercado para cubrir los costos. Por el lado del citrus, hubo recuperación en fruta fresca. La exportación a Europa fue mejor ante la retracción de algunos competidores como Sudáfrica, España o Turquía. Creo que será otro año de recuperación.



















