El primer caído en Malvinas y su corazón "leproso": la historia oculta a metros de la "Catedral del Parque"

Pedro Giachino, primer fallecido en la recuperación de las islas, era hincha de Independiente Rivadavia. Una casualidad urbana ubicó su memorial a escasos metros del estadio "Bautista Gargantini". El relato de su hermano Alejandro sobre el cruce entre la memoria de la guerra y la pasión por la camiseta.

MEMORIA. Alejandro Giachino, hermano de Pedro, posa junto al monolito en homenaje a los héroes mendocinos de Malvinas, en el boulevard que lleva el nombre de su hermano. Según cuentan en el barrio, Alejandro siempre viste con una gorra que contiene una imagen de su familiar. MEMORIA. Alejandro Giachino, hermano de Pedro, posa junto al monolito en homenaje a los héroes mendocinos de Malvinas, en el boulevard que lleva el nombre de su hermano. Según cuentan en el barrio, Alejandro siempre viste con una gorra que contiene una imagen de su familiar. Foto: Diego Caminos

A tan sólo algunos pasos de donde la hinchada de Independiente Rivadavia hace vibrar las tribunas del estadio “Bautista Gargantini”, descansa la memoria del primer héroe que entregó su vida en las Malvinas. Es una esquina del Parque San Martín donde el destino quiso jugar una carta impensada: separar por apenas unos metros la pasión de multitudes del homenaje solemne al capitán Pedro Giachino. Allí, entre los gritos de gol y el silencio de bronce, se esconde una historia que pocos conocen: el primer caído en las islas también llevaba los colores de la “Lepra” en el corazón.

Pedro era fanático de Independiente Rivadavia. Y el destino quiso que se honre su memoria ahí, cerquísima de su estadio, en un pequeño boulevard que lleva grabado su nombre. Fue casualidad, porque la Municipalidad de Mendoza no lo hizo adrede en 1982, año en que se inauguró el homenaje. Hoy, ese paseo es uno de los accesos vehiculares más importantes que tiene el parque.

“Fue de casualidad. Él era hincha de Independiente Rivadavia, igual que mi padre y que yo. Lo tomo como algo especial, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra”, aclara Alejandro Giachino, hermano mayor de Pedro. “Es cierto que no era tan futbolero como yo, pero le gustaba mucho. Él me llevaba cinco años. Teníamos una relación muy de hermanos, veníamos al parque a pescar y a jugar”, recuerda.

Cristian Minich, periodista mendocino e historiador de la “Lepra”, confirma el dato. “Es algo que muy poca gente en Mendoza sabe. Y no era un hincha ‘por ser’, sino que iba a la cancha. El boulevard hasta pasa desapercibido si se quiere, o la gente no lo cuenta, pero está ahí”, agrega.

LA ESQUINA. El cruce entre la avenida Boulogne Sur Mer y el paseo Pedro Giachino. Es la segunda entrada vehicular más importante que tiene el Parque San Martín, luego de Los Portones. LA ESQUINA. El cruce entre la avenida Boulogne Sur Mer y el paseo Pedro Giachino. Es la segunda entrada vehicular más importante que tiene el Parque San Martín, luego de Los Portones. Foto: Diego Caminos

Para Alejandro, de 73 años, pasar por esa esquina no es un trámite. Es un rincón cargado de una mezcla de orgullo, dolor y memoria. Estar tan cerca del estadio y del homenaje le genera sensaciones dispares. “No es fácil. Yo no soy nada, simplemente represento a una persona que quedó en el bronce, que va a estar de por vida en el libro de historia. Hay cosas que se juntan y son difíciles de llevar. Yo siempre digo que el honor y el orgullo te tapan el dolor, porque no dejás de ver lo que significó la muerte de un hermano”, confiesa.

Además, según aporta el periodista Cristian, la hinchada “leprosa” tiene bien presente el conflicto siempre que puede. “El hincha es muy pasional; todo es más exacerbado siempre, es el club más popular de Mendoza. Es una hinchada que, más allá de alentar al equipo, suele hacer banderas y reflejar siempre este tipo de conflictos tan importantes para el país”, explica.

El legado

¿Qué hace que Malvinas siga tan presente? Cristian lo aclara: “Malvinas es una de las pocas cosas que une a todos los argentinos. Siempre tenemos la división de clubes, la división del pensamiento político, y esta cuestión (o como puede ser la Selección en año de mundial) son de las pocas cosas que tenemos que nos unen a todos. Es un conflicto sin resolver para la Argentina”, explica.

Sobre el final, la emoción gana la escena. Por obra del destino, tal vez, ambienta la charla la música del himno nacional argentino, interpretado por dos artistas callejeros que estaban a unos metros cerca de la esquina. Alejandro gira el eje de la conversación y se emociona a flor de piel. “Nunca debemos olvidar que el argentino tiene héroes. El 2 de abril es todos los días. Y hay que recordar a los veteranos; verlos desfilar y que la gente les aplauda. Es una caricia al alma para ellos y para nosotros, los familiares de los caídos", dice, con lágrimas en los ojos. Y sentencia: "Las islas son argentinas, fueron y serán argentinas. Ese es el legado que tiene que quedar”.

LA ESCENA. Imanol, acompañado por Jonathan en la batería, interpreta el himno nacional para transformar su propia ciudad. La música cargó de sentido la entrevista. LA ESCENA. Imanol, acompañado por Jonathan en la batería, interpreta el himno nacional para transformar su propia ciudad. La música cargó de sentido la entrevista.

Es por eso que en esa esquina del Parque San Martín, el tiempo parece detenerse. Mientras los fines de semana estallan en un grito de gol que hace temblar los cimientos de la "Catedral del Parque", el silencio del bronce custodia la otra pasión de Pedro. Fútbol y patria conviven allí, unidos por una casualidad geográfica que, a más de 40 años, se siente como un abrazo eterno entre el héroe y los colores que amó hasta el último día.

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