En la imagen, el sendero entablonado que guía a los turistas a través de los arrayanes en el Parque Nacional Arrayanes, Villa La Angostura, Neuquén, Argentina. Angie Tonelli/National Geographic
Hay una parte de la Argentina en que la naturaleza no se guarda nada, donde cada rincón supera al anterior, donde tanta belleza parece desmesurada o inconcebible. La Patagonia, aquella región ahora bajo la amenaza del fuego incesante y la alerta ígnea, es esa joya del cono sur de América que todo amante de la naturaleza debería visitar al menos una vez en su vida. Y, sin dudas, el plan es mucho mejor si se hace a pie.
Playas, montañas, ríos, lagos cristalinos y un verde exuberante: cada metro cuadrado de la Patagonia es un deleite visual y una experiencia irreproducible a través de las palabras. Sus inigualables paisajes naturales invitan a los viajeros a sumergirse en el senderismo o el trekking, desafiando los sentidos en cada paso.
Los mejores destinos para hacer trekking del sur del continente
Recientemente, National Geographic elaboró un listado que celebra la biodiversidad y la calma de estos escenarios infinitos. Los senderos se mezclan con las imponentes vistas y obligan a ignorar el reloj para perderse por las joyas más espectaculares de la región: el Lago Escondido y el Parque Nacional Los Arrayanes.
1. El refugio del espíritu: Río Azul y Lago Escondido
Ubicado en el valle de El Bolsón, en la provincia de Río Negro, el Área Natural Protegida Río Azul - Lago Escondido es un santuario para quienes buscan desconexión total. Este destino no solo destaca por sus aguas gélidas y cristalinas, sino por albergar la red de refugios de montaña más grande de Sudamérica.
Caminar por aquí es atravesar un museo vivo de especies: bosques de lenga, coihue y ciprés acompañan al caminante mientras se adentra en senderos de diversas dificultades. Con 13 refugios estratégicamente ubicados, los aventureros pueden optar por una cama caliente o acampar bajo las estrellas tras una jornada de marcha entre glaciares y arroyos. Eso sí, la recomendación es clave: registrarse online y dar aviso del itinerario, ya que allí la señal de teléfono es un recuerdo lejano y la naturaleza manda.
2. Los Arrayanes: un bosque de leyenda en Neuquén
Más al sur, en la península de Quetrihué (Neuquén), se encuentra el Parque Nacional Los Arrayanes. Este sitio parece extraído de un cuento de hadas. Aunque muchos llegan navegando por el Nahuel Huapi desde Villa La Angostura o Bariloche, el verdadero desafío para el senderista es el camino de 11 kilómetros que une la villa con el corazón del bosque.
El trayecto, de dificultad media, ofrece miradores que cortan la respiración antes de llegar a la famosa senda entablonada. Allí, los arrayanes —árboles con troncos color canela y manchas blancas que pueden superar los 15 metros de altura— envuelven al visitante en una atmósfera mágica. Algunos de estos ejemplares tienen más de 650 años, testigos silenciosos de una Patagonia que, a pesar de los incendios y los desafíos climáticos, resiste y sigue esperando ser descubierta paso a paso.























