¿Es malo entrenar antes de dormir?: la explicación de los especialistas

Entrenar de noche puede tener efectos distintos según la intensidad del ejercicio y el horario en que se practique. Qué dicen los especialistas sobre hacer actividad física antes de dormir y cómo impacta en el descanso.

¿Conviene entrenar de noche? El impacto de la intensidad en el sueño ¿Conviene entrenar de noche? El impacto de la intensidad en el sueño La Nueva España

La actividad física regular es uno de los pilares de una vida saludable, pero el horario en el que se entrena puede influir en la calidad del descanso. Para muchas personas, la noche es el único momento disponible para hacer ejercicio, lo que abre el debate sobre si entrenar antes de dormir puede resultar beneficioso o contraproducente.

Especialistas en salud y sueño señalan que el impacto del ejercicio nocturno depende de varios factores, como el tipo de actividad, la intensidad y el tiempo que transcurre entre el entrenamiento y la hora de acostarse. Mientras algunos estudios indican que el movimiento ayuda a liberar tensiones y favorecer el descanso, otros advierten que ciertos entrenamientos pueden estimular en exceso el organismo y dificultar el sueño.

Hacer ejercicio antes de dormir: qué tipo de entrenamiento no altera el sueño

La evidencia científica acumulada en los últimos años indica que entrenar con una intensidad baja o moderada antes de acostarse no perjudica el descanso nocturno y, por el contrario, puede favorecer un sueño más profundo. 

Actividades como salir a caminar por la noche, realizar un trote suave, andar en bicicleta de manera relajada o cualquier ejercicio que no incremente en exceso la frecuencia cardíaca contribuyen a disminuir el estrés y a liberar hormonas vinculadas al bienestar, según explicó Christopher Tanayan, cardiólogo deportivo de Northwell Health, en Nueva York. 

El especialista también destacó que el yoga y los estiramientos ayudan a fomentar la atención plena y facilitan la transición hacia el descanso. Sin embargo, los expertos advierten que existe un límite: entrenamientos de intensidad moderada pero de duración excesiva, como una carrera nocturna de tres horas, podrían dificultar conciliar el sueño y afectar negativamente su calidad. 

Esta conclusión surge de algunas investigaciones recientes, entre ellas un estudio de 2025 liderado por el investigador del sueño Josh Leota, que analizó el vínculo entre la actividad física intensa por la noche y los patrones de descanso.

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