ASTRONOMÍA. Un estudiante estadounidense creó un algoritmo que identificó más de 1,5 millones de objetos cósmicos con datos de la NASA. / INSTAGRAM
A los 18 años, Matteo Paz logró algo que ni la propia NASA había identificado: detectar más de 1,5 millones de objetos cósmicos desconocidos. El joven estadounidense analizó los datos publicados por la misión Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE), un proyecto lanzado en 2009 que escanea el cielo en infrarrojo y genera miles de millones de registros. Con esa base, creó una herramienta capaz de encontrar patrones imperceptibles incluso para los equipos profesionales.
El descubrimiento, publicado en The Astronomical Journal, se convirtió en uno de los avances científicos juveniles más comentados del año. Matteo recibió un premio de 250.000 dólares tras participar en el Regeneron Science Talent Search 2025, un certamen que impulsa a jóvenes investigadores de todo el mundo.
Un algoritmo que procesa lo que un humano no podría
El núcleo del hallazgo es VARnet, el algoritmo diseñado por Matteo. La herramienta está preparada para revisar cientos de miles de millones de registros infrarrojos y detectar señales diminutas: variaciones de brillo, patrones de radiación y otros indicadores que revelan la presencia de objetos celestes difíciles de observar.
Gracias a esa capacidad, el programa permitió identificar más de un millón y medio de nuevas estrellas variables. Este tipo de objetos incluye fenómenos muy diversos: agujeros negros, supernovas, estrellas jóvenes y cuerpos en proceso de formación. Cada nueva detección ayuda a comprender cómo evoluciona el universo y cómo actúan sus procesos más extremos.
La potencia de VARnet también demuestra hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial cuando se combina con datos astronómicos abiertos y de larga escala.
El uso de datos públicos como motor de descubrimiento
Uno de los aspectos más destacados de este proyecto es que se basó íntegramente en información accesible al público. La misión WISE de la NASA publica su material desde hace más de una década, pero su volumen es tan grande que sin herramientas avanzadas resulta imposible procesarlo de forma exhaustiva.
El trabajo de Matteo muestra el valor del acceso abierto a datos científicos y cómo permite que jóvenes de cualquier parte del mundo desarrollen proyectos de alto impacto. Solo se necesitan conocimientos, constancia y herramientas capaces de analizar la enorme cantidad de registros disponibles.
Una inspiración para jóvenes que quieren investigar
El caso de Matteo se volvió un ejemplo para quienes buscan iniciarse en ciencia, tecnología o inteligencia artificial. Su avance demuestra que la curiosidad, combinada habilidades de programación, puede generar descubrimientos valiosos para la comunidad científica.
También abre la puerta a que más jóvenes se interesen por la astronomía de datos, una disciplina que crece rápido y requiere nuevas miradas para interpretar la información que producen misiones espaciales como WISE.




















