A poco de cumplir tres meses al frente de River, Stefano Di Carlo ya dejó en claro hacia dónde quiere conducir al club. La continuidad de Marcelo Gallardo hasta diciembre de 2026, un mercado de pases austero pero planificado y una agenda de objetivos deportivos e institucionales bien definidos marcaron el arranque de su gestión. Así, el presidente afronta su primera temporada con prioridades claras y un horizonte que no admite grises.
En una charla con el diario El País, Di Carlo se detuvo a reflexionar sobre la dimensión del cargo que ocupa. “Administrás los recursos de más de 350.000 socios, que son los verdaderos dueños del club, pero al mismo tiempo sos responsable de una pasión que atraviesa a millones de personas en todo el mundo. En algún punto, sos la autoridad de una fe colectiva, y eso es enorme”, dijo.
El presidente expuso los tres pilares que guían su mandato. El primero es deportivo y no deja lugar a interpretaciones: construir un equipo capaz de competir en el plano continental y volver a poner a River en la cima. “Argentina tiene que demostrar que puede volver a pelear de igual a igual con Brasil. River tiene que ser campeón de América”, afirmó.
El segundo eje está ligado a la infraestructura. Remarcó la continuidad de un proceso iniciado en gestiones anteriores, en las que también participó como dirigente. La ampliación del estadio, con una inversión que supera los 150 millones de dólares, llevará la capacidad a más de 100 mil espectadores y lo convertirá en uno de los escenarios más imponentes del mundo, además de proyectarlo como sede del Mundial 2030. En ese punto, destacó el crecimiento económico del club en un contexto adverso y citó al Real Madrid y a Florentino Pérez como modelos de gestión a imitar.
El tercer objetivo apunta a la proyección internacional. “River tiene una marca reconocida globalmente y debemos seguir exportándola”, concluyó.




















