Una máquina de vending en la que hay ensaladas y otros productos frescos. Shutterstock/El Mundo
En el mundo, las directrices sobre salud y alimentación están cambiando sustancialmente. Mientras que la histórica pirámide nutricional que prefería los carbohidratos por sobre las proteínas se da vuelta en los Estados Unidos, en España se terminan las gaseosas azucaradas, las galletas y las papas fritas de media mañana o media tarde. En este nuevo año, el ministerio de Consumo del país ibérico obligará a las máquinas expendedoras de hospitales y residencias para mayores a contener al menos un 80% de alimentos saludables, y establecerá otros lineamientos estrictos respecto a la dieta equilibrada.
Las conocidas unidades de "vending" cambiarán para siempre en España. Acostumbrados a que estos equipos proporcionen la justa cantidad de azúcar como para calmar un antojo, ahora estos cambiarán en la percepción pública: ya no habrá chocolates o snacks ultraprocesados, sino frutas, cereales integrales y proteínas saciantes.
Nuevos estándares para el consumo público
Este fue el último aviso del titular de la cartera de Consumo de España, Pablo Bustinduy. El real decreto de alimentación sana para centros sanitarios y geriátricos públicos y privados indica que los dispositivos deberán proporcionar casi en su totalidad opciones nutritivas, limitando la presencia de ultraprocesados en los dispensadores de estas instituciones, así como comedores. El ministerio espera que sea “un estándar de calidad nutricional para las expendedoras ubicadas en otros lugares”.
La norma establecerá que la mayoría de la oferta debe ser “agua, leche, frutos secos no fritos y bajos en sal, jugos de frutas, fruta, panes y sándwiches integrales o yogures sin azúcares, entre otros”. El texto también dicta que “las bebidas calientes ofertadas sean dispensadas sin azúcar por defecto y el usuario pueda añadir una cantidad máxima opcional de cinco gramos”.
Restricciones a los productos industriales
Los alimentos de formulación industrial compleja, con aditivos y alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal, como algunos snacks, bollería industrial, bebidas azucaradas o galletas industriales “no podrán colocarse en las filas centrales y principalmente visibles”. En España hay más de 390.000 puestos de venta automática de productos y bebidas, según los cálculos de Observatorio Sectorial DBK de Informa, citado por Consumo.
A finales del año pasado se presentó el borrador, que ya está en fase de información pública. Este documento marca la hoja de ruta para que este sistema se convierta en una fuente de picoteo provechoso, esté donde esté.
El rol del snack en la nutrición diaria
Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), María Riestra Fernández, miembro del área de Nutrición, asegura al medio El Mundo que "comer entre horas no tiene por qué ser sinónimo de caer en galletas, bollería o snacks ultraprocesados". Por eso, remarca que "elegir bien el refrigerio puede ayudar a controlar el hambre, mejorar el estado nutricional e incluso favorecer un consumo más sostenible".
Entre las claves que la SEEN enumera para conseguir este objetivo está la presencia de:
- Frutas: la opción fresca y dulce.
- Verduras crudas: sirven para saciar con pocas calorías.
- Frutos secos naturales: un puñado aporta grasas insaturadas buenas para el corazón.
- Proteínas saciantes: un yogur o un par de lonchas de pavo.
- Cereales integrales: el típico pan con tomate mediterráneo.
Junto a ello, mejor agua (natural o con gas) y mantener lejos el exceso de bebidas azucaradas. El café, mejor solo (sin leche y sin azúcar).
La regla del 80%: el nuevo mapa de las góndolas
La hoja de ruta que marcó Consumo para las máquinas expendedoras ubicadas en centros y establecimientos sigue este patrón: el 80% de la oferta de alimentos y bebidas estará compuesta por los siguientes productos, los cuales deberán ubicarse en las filas centrales de mejor visibilidad:
Agua, fruta fresca, hortalizas frescas, frutos secos no fritos y con bajo contenido en sal, leche, panes integrales, bocadillos o sándwiches elaborados con vegetales, productos lácteos, pescado o carnes magras de ave, aceite de oliva virgen y panes con al menos un 50% de harina integral, jugos de frutas, yogures y otras leches fermentadas sin azúcares añadidos, platos a base de ingredientes naturales frescos y sopas de huerta frías.
Límites nutricionales y productos vetados
Consumo apartará de la vista los productos que no cumplan con los requisitos más exigentes. Si bien permitirán la inclusión en las filas inferiores de otros alimentos procesados, estos deberán cumplir estrictos criterios:
- No deben contener más de 200 kcal.
- Máximo un 35% de grasas (7,8 gramos por porción).
- Cero ácidos grasos trans (salvo los naturales de lácteos y cárnicos).
- Máximo un 10% de azúcares añadidos (límite de 5 gramos por porción).
Los alimentos vetados que no cumplan estas características no podrán, en ningún caso, ubicarse a la altura de los ojos.






















