FOTO/AFP
En un intento por reafirmar la soberanía nacional en un escenario de extrema fragilidad institucional, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó este domingo un duro mensaje contra la administración de Donald Trump.
"Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela. Que sea la política venezolana quien resuelva nuestra divergencia y nuestros conflictos internos", sentenció la mandataria durante un acto con trabajadores petroleros en el estado Anzoátegui.
Rodríguez, quien tomó las riendas del Ejecutivo tras la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero que culminó con la captura de Nicolás Maduro, busca equilibrar su discurso antiimperialista con la realidad pragmática de su gestión.
Aunque exclamó que al país le ha costado muy caro encarar las consecuencias del fascismo y pidió el cese de la injerencia de potencias extranjeras, su gobierno avanza bajo la estricta vigilancia de la Casa Blanca. De hecho, Estados Unidos ha declarado públicamente estar a cargo de la Venezuela pos-Maduro y controlar las ventas de crudo, una afirmación que tensa la retórica oficialista.
La ambigua relación con Trump
La dinámica entre Caracas y Washington atraviesa un momento inédito. Pese a que las relaciones diplomáticas se rompieron en 2019, ambos países caminan hacia una reanudación gradual de los lazos: el jueves pasado, Estados Unidos designó a una nueva jefa de misión diplomática y estudia reabrir su embajada.
En este contexto, Donald Trump ha calificado a Rodríguez como una figura "formidable", asegurando que con ella "todo anda muy bien", e incluso cursó una invitación para que visite Washington, aún sin fecha definida.
Ante esta posibilidad, Rodríguez marcó su postura el pasado 15 de enero, asegurando no tener miedo al enfrentamiento diplomático: "Si algún día me tocase como presidenta encargada ir a Washington lo haré de pie, caminando, no arrastrada". Sin embargo, la cooperación es un hecho; la mandataria ya ha suscrito acuerdos energéticos con la administración republicana y ha cedido en uno de los puntos más sensibles de la agenda: la situación de los detenidos.
Excarcelaciones masivas
Como parte de este nuevo clima político, el domingo se registró la liberación de más de 100 presos políticos, un proceso que avanza a cuentagotas pero que ha generado esperanza en los familiares que aguardan a la intemperie a las afueras de los penales.
Según la ONG Foro Penal, se verificaron 104 excarcelaciones solo durante esa jornada. Alfredo Romero, director de la organización, confirmó las cifras a través de la red social X, aunque persiste una disparidad en los números totales: mientras el gobierno contabiliza 626 liberaciones desde diciembre (dato que Rodríguez pedirá certificar al alto comisionado de la ONU, Volker Türk), las ONG reportan 375.
Entre los beneficiados por estas medidas se encuentran figuras de alto perfil como el ex candidato presidencial Enrique Márquez, la activista Rocío San Miguel, el periodista Roland Carreño y Rafael Tudares, yerno del opositor Edmundo González Urrutia, quien había denunciado la detención de su familiar como una represalia política.
No obstante, la oposición recuerda que aún permanecen tras las rejas dirigentes clave como Juan Pablo Guanipa, Javier Tarazona y Freddy Superlano.





















