Quién es Laura Fernández, la nueva presidenta de Costa Rica que busca aplicar el modelo Bukele

Obtuvo el 48,3% de los votos y superó por más de 15 puntos a su principal competidor, el economista Álvaro Ramos, que alcanzó el 33,4%.

Quién es Laura Fernández, la presidenta electa de Costa Rica que sigue el modelo Bukele Quién es Laura Fernández, la presidenta electa de Costa Rica que sigue el modelo Bukele
Hace 7 Hs

Costa Rica dio un giro político de alto impacto tras una jornada electoral que ya es considerada histórica. Con más del 94% de las mesas escrutadas, la candidata oficialista Laura Fernández se impuso con claridad en las elecciones presidenciales y se convertirá en la próxima presidenta del país. Obtuvo el 48,3% de los votos y superó por más de 15 puntos a su principal competidor, el economista Álvaro Ramos, que alcanzó el 33,4%.

Cerca de 3,7 millones de ciudadanos participaron este domingo del proceso electoral, en el que también se renovaron los 57 escaños de la Asamblea Legislativa. Allí, el oficialismo logró una mayoría que le dará a Fernández un margen inédito de gobernabilidad. Politóloga de 39 años, la presidenta electa fue la gran favorita desde el inicio de la campaña y construyó su liderazgo como continuidad directa del actual mandatario, Rodrigo Chaves, de quien se define como heredera política.

La seguridad fue el eje central de su propuesta. Fernández prometió aplicar una política de mano dura contra el narcotráfico y el crimen organizado, inspirada abiertamente en el modelo implementado por Nayib Bukele en El Salvador. Esa estrategia le permitió capitalizar el malestar social frente al deterioro de la seguridad en un país históricamente asociado al pacifismo y la estabilidad democrática.

En su primer discurso tras la victoria, Fernández buscó despejar los cuestionamientos de la oposición y aseguró que su gobierno no avanzará hacia el autoritarismo. “Yo, como nueva presidente de la República, no (lo) voy a permitir nunca”, afirmó ante sus seguidores reunidos en un hotel de San José. En ese mismo mensaje sostuvo que “Costa Rica ha votado y ha votado por la continuidad del cambio, un cambio que sólo busca rescatar y perfeccionar nuestras instituciones democráticas y devolverlas a ustedes, al pueblo soberano, para crear mayor bienestar y prosperidad a nuestro pueblo”. Y concluyó: “El mandato que me da el pueblo soberano es claro: el cambio será profundo e irreversible”.

Ramos reconoció rápidamente la derrota y prometió ejercer un rol opositor sin obstruccionismos, aunque con firmeza. Habló de una “oposición constructiva”, pero dejó en claro que no acompañará sin cuestionamientos. “En democracia se vale disentir, se vale criticar”, remarcó.

El triunfo de Fernández consolida el avance de la derecha en América Latina, tras recientes victorias electorales en Chile, Bolivia y Honduras, y en un contexto regional donde este año habrá elecciones presidenciales en Brasil y Colombia, ambos países actualmente gobernados por la izquierda. Además, Fernández se convertirá en la segunda mujer en llegar a la presidencia de Costa Rica, después de Laura Chinchilla, quien también ganó en primera vuelta en 2010. El país cuenta con 5,2 millones de habitantes y es considerado uno de los sistemas democráticos más sólidos de la región.

Sin embargo, su figura genera fuertes controversias. Para sus críticos, Fernández representa una ruptura con valores históricos como la defensa de las libertades civiles y el equilibrio institucional. Su discurso confrontativo apunta directamente contra los delincuentes, a quienes suele calificar como “desgraciados”, y propone limitar garantías individuales en nombre de la seguridad.

El modelo Bukele y la agenda de seguridad

El corazón de su programa es la adopción del llamado “modelo Bukele”. Fernández propone finalizar la construcción de una megacárcel de máxima seguridad inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo de El Salvador. El penal costarricense, denominado Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco), tendrá capacidad para alojar a 5100 internos.

Entre sus medidas también figuran la aplicación de estados de excepción en zonas consideradas críticas, el endurecimiento de las penas y una ampliación de las facultades de las fuerzas de seguridad. Desde el oficialismo sostienen que el actual marco de garantías individuales limita la capacidad del Estado para enfrentar al narcotráfico.

Esta visión cuenta con el respaldo explícito del presidente saliente, Rodrigo Chaves, quien mantiene altos niveles de popularidad gracias a un estilo confrontativo y personalista. Chaves suele responsabilizar al Poder Judicial y al Congreso por la impunidad criminal, al acusarlos de priorizar los derechos de los detenidos por sobre los de las víctimas. Analistas políticos advierten que, con mayoría legislativa, el oficialismo podría impulsar una reforma constitucional para fortalecer el poder del Ejecutivo.

El deterioro de la seguridad explica en gran medida el respaldo social a este giro político. Costa Rica registra hoy una tasa récord de 17 homicidios cada 100.000 habitantes, un número inédito para el país. El avance del narcotráfico lo convirtió en un punto estratégico para el envío de drogas hacia Estados Unidos y Europa. La consolidación del Cartel del Caribe Sur, con presencia en puertos del Caribe y el Pacífico, expuso la magnitud del fenómeno criminal.

Desde la oposición y sectores académicos crecen las alertas. El premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, advirtió que la democracia costarricense atraviesa uno de sus momentos más delicados. Investigadores de la Universidad de Costa Rica sostienen que el mayor riesgo es la erosión de la cultura jurídica basada en la legalidad, la proporcionalidad y los contrapesos institucionales.

Temas Costa Rica
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios