Laura Fernández fue electa para la presidencia de Costa Rica.
SAN JOSÉ, Costa Rica.- La presidenta electa de Costa Rica, la derechista Laura Fernández, anunció el lunes un ambicioso plan para reformar el Estado, lo que según sus críticos apunta a una concentración de poder similar a la del mandatario salvadoreño, Nayib Bukele.
Con una votación del 48%, Fernández ganó en primera vuelta las elecciones del domingo y logró cuadruplicar el número de diputados del oficialismo, lo que, asegura, le permitirá sentar las bases de un nuevo Estado.
“El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible”, dijo Fernández, quien cabalgó la campaña sobre la promesa de aplicar mano dura para resolver la crisis de seguridad en el que fue considerado por décadas uno de los países más seguros y estables del continente.
La ex ministra y su mentor, el presidente Rodrigo Chaves, están enfrentados a los poderes públicos y los culpan de los problemas del país, incluida la violencia del narcotráfico. El mandatario es acusado por la oposición de llevar al país por el autoritarismo.
En conferencia de prensa, Fernández, quien asumirá el poder el 8 de mayo, anunció que presentará un paquete de reformas constitucionales para mejorar la rendición de cuentas de los magistrados y sobre el rol de la Sala Constitucional, entre otros. “Si todas las instituciones (...) operan como un relojito, este país estaría mucho mejor”, señaló la politóloga de 39 años.
En campaña, propuso destituir a los magistrados que fallen en la evaluación de sus resultados.
“Populistas de derecha”
Su triunfo afianza a la derecha en Latinoamérica tras las recientes victorias en Chile, Bolivia, Perú y Honduras. Este año también habrá presidenciales en Brasil y Colombia, actualmente gobernados por la izquierda.
La oposición y analistas consideran que el proyecto de Fernández apunta a consolidar una hegemonía similar a la de Bukele, quien acumuló poder absoluto e instauró la reelección indefinida sobre el éxito de su guerra antipandillas, que según ONG condujo a graves violaciones de derechos humanos.
“Los populistas de derecha quieren mandar solos. La idea es una concentración del poder en el presidente”, declara Constantino Urcuyo, ex diputado y doctor en Sociología Política de la Universidad de París.
Con su mayoría absoluta en el Congreso, 31 de 57 diputados, según las proyecciones de la votación, Fernández podrá aprobar el presupuesto y hacer nombramientos sensibles como el del contralor.
Reformas constitucionales más amplias requerirían de una mayoría calificada y, por tanto, negociar con la oposición.
De no haber consenso, explica Urcuyo, podría recurrir incluso a impulsar un referendo que convoque a una Constituyente para instaurar su llamada “Tercera República”.
Fernández aspira a sustituir el modelo de país que surgió de la guerra civil de 1948, que abolió el ejército y sentó las bases del Estado de bienestar por el que es reconocido Costa Rica.



















