Recuerdos fotográficos: 1921. Proyecto de funicular a Villa Nougués

En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.

Recuerdos fotográficos: 1921. Proyecto de funicular a Villa Nougués

Villa Nougués ha sido objeto de admiración por la élite política e intelectual desde el mismo momento en que Luis F. Nougués la fundara, en 1904. Allí tuvieron casas Alberto Rougés y Juan B. Terán, y no había visitante ilustre a la provincia que no fuera llevado a disfrutar de la maravilla del pueblito erigido con similtudes a los de los Pirineos. La periodista Ada M. Elflein escribió en la revista porteña Plus Ultra en agosto de 1919 que Villa Nougués es un “nido de montaña”, uno de esos lugares donde “la montaña y la selva se apoderan de los sentidos”. La foto, de comienzo de los años 20, muestra cómo era entonces.

Luis F. Nougués tuvo la idea desde el comienzo de montar un funicular que uniera San Pablo con la cumbre, y así se dio a conocer en los diarios de la época, según cuenta Carlos Páez de la Torre (h) en “Proyecto de funicular en 1921” (24/12/2012).

Fue iniciativa del ingeniero Teodoro Marfort, quien declaraba haberse inspirado en varios ejemplos europeos, como el funicular que iba a L’Aiguille du Midi, picacho del Mont Blanc, y similares de Suiza y del Tirol. La estación inicial estaría junto al ingenio San Pablo; habría otra intermedia al pie del cerro para transportar cañas en épocas de zafra; otra en medio de la montaña, para llevar al bajo los rollizos y las vigas provenientes de la explotación maderera, y en la cumbre de Villa Nougués estaría la estación terminal.

El viaje se realizaría en vagonetas “coupé” para cuatro personas y el trayecto se iba a cubrir en 55 minutos. La tracción de los cables, de doble vía, se haría mecánicamente por medio de dos motores de aceite pesado; y para evitar chocar con los cables eléctricos que llevaban energía desde la usina de Lules a la villa, se construiría “una armadura especial para que las vagonetas pasen por debajo de los conductores”.

Según la crónica, la idea no pasó de proyecto. Después habría otras iniciativas, como la del funicular de la Ciudad Universitaria, que comenzó a construirse en los años 50 y nunca se terminó.

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