En debate: ¿Por qué es cara la ropa en la Argentina?

La industria textil intenta sobrevivir ante el embate de productos de otros países. Los empresarios atribuyen el elevado valor de los productos a la carga impositiva. La eterna pelea contra la informalidad.

En debate: ¿Por qué es cara la ropa en la Argentina?
Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 08 Febrero 2026

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La inflación que reinó en la Argentina durante los últimos años ha modificado ciertos hábitos de consumo de la sociedad. Los vaivenes del dólar fueron otro disparador para que, aquellos que tuvieron la posibilidad de viajar por otros países, aprovechen las ofertas. Por caso, en el verano de 2025, el rubro indumentaria ha experimentado un crecimiento exponencial, particularmente aquellos que viajaron a Brasil, Chile, Paraguay o Miami. La relación era entre dos y tres veces más baratos afuera que en la Argentina. Esa brecha, un año después, desapareció. La ropa tiene casi el mismo precio si se toma en cuenta las marcas de mayor demanda en los mercados internacionales. 

Aquella inflación, además, implicó que los argentinos resignaran calidad por cantidad. Tras la pandemia, en el mercado interno hubo una puja desigual: los comercios tradicionales tuvieron que ajustar sus números para adaptarse a la nueva realidad, mientras que proliferaban las ferias y los “showroom”. ¿La diferencia? Los primeros tienen que cubrir los costos de la mercadería, pagar alquileres por una mejor ubicación y, por si esto fuera poco, soportar una carga impositiva que, en el promedio, implica el 50% del precio final, tal como lo definió un reporte de la Fundación ProTejer. En la actualidad, el sector textil tiene otro adversario más poderoso, con el que no se puede competir: las importaciones. La mano de obra barata en otras latitudes (particularmente en Asia) tornan imposible de competir a las empresas nacionales.

El debate por el precio de la indumentaria ha sido expuesto en los últimos días por el ministro de Economía, Luis Caputo. “Nunca en mi vida compré ropa en la Argentina porque era un robo”, indicó el titular del Palacio de Hacienda, una definición que despertó más de un cuestionamiento no solo en la política, sino también en el sector textil, que dirige sus dardos hacia el costo argentino elevado por efecto de los impuestos.

La estructura de costos que describe la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) es prácticamente similar a la de la Fundación ProTejer. Según sus datos, el sector afronta un 21% de IVA; 1,2% del Impuesto al Cheque; 1,8% por arancel de tarjeta; 14,85% de costo por financiar en seis cuotas, y 15% de alquiler. En total, esos conceptos alcanzan cerca del 54% del precio final. El 46% restante se reparte entre diseño, logística, marketing y el resto de los gastos operativos, además de incluir ahí el margen de rentabilidad empresaria. Con el poder adquisitivo que no logra mejorar tras la fuerte actualización de precios, los argentinos hacen lo que pueden con el salario.

Bajo estas condiciones, aquellos que se mueven dentro de la informalidad obtienen mejores márgenes de ganancia respecto a los que intentan sostener su actividad en la formalidad. El sector textil es una de las industrias con la mayor tasa de informalidad de Argentina, con aproximadamente el 65% del empleo en negro, indica un informe del Instituto de Economía (Ineco) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

Los precios en un negocio de marca que opera de manera formal son hasta siete veces más altos que los de aquellos que funcionan con un mayor grado de informalidad. Con $ 100.000 se pueden comprar 10 remeras en Avellaneda, cinco en un local de barrio y una de primera marca, describe.

Según Ineco, existen cuatro condiciones principales que caracterizan al sector: mercado atomizado en la producción y venta, gran número de consumidores, extensa diferenciación de producto y alto nivel de informalidad. Estas pautas deberían generar un marco para que los precios en el mercado sean muy competitivos. Sin embargo, en los últimos años los precios de la ropa son significativamente altos, en términos internacionales y también respecto de otros bienes nacionales.

El uso de la capacidad instalada de las fábricas textiles ha bajado al 37%, una caída de 22 puntos porcentuales respecto de 2023, según el informe de la Fundación ProTejer, al cierre de 2025. Por el contrario, las importaciones se dispararon al 71%. Según datos del Indec, el rubro textil aumentó 15,3% interanual, frente a un 31,5% del nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Luciano Galfione, presidente de la fundación, explicó que la eliminación de los “valores criterio” de la Aduana dejó al mercado sin precios de referencia, facilitando el ingreso de mercadería a valores de remate, especialmente desde China. “Los sectores productivos no son de interés para esta administración. Las autoridades no han nombrado casi nunca la palabra industria y solo lo que han dicho es que se adapten o que mueran”, había dicho el ejecutivo respecto de la postura adoptada por Caputo y replicada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

La situación se ha tornado límite para los empresarios. Un referente del sector privado tucumano señala a LA GACETA que, en materia de venta de indumentaria y calzado, la conducta es de supervivencia, a la espera que el Gobierno nacional deje de lado su política de apertura indiscriminada de las importaciones o bien las regule para que la competencia sea más pareja. “No debe sorprenderte que, en el centro de la ciudad, veas cartelería en locales que promueven la liquidación de la mercadería, más por cierre que por fin de la temporada”, advierte.

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