SIN CHANCES. Fate atravesó 30 años de crisis y la apertura de importaciones fue el golpe final. FOTO TOMADA DE TRANSPORTEMUNDIAL.COM.AR
El cierre de la planta de Fate no es un hecho fortuito, sino el síntoma de un proceso de deterioro que lleva años. Así lo definió Juan Cantarella, presidente ejecutivo de AFAC, quien advirtió que la industria argentina enfrenta una "tormenta perfecta". Además alertó sobre la apertura abrupta de importaciones, la falta de competitividad sistémica y un avance incontenible de productos chinos.
Cantarella puso el foco en la vulnerabilidad del Mercosur. Explicó que, debido a la flexibilidad en las reglas de origen, un vehículo puede ser considerado regional con apenas un 18% de piezas locales, permitiendo que el 82% restante provenga de China sin pagar aranceles.
"Es una doble amenaza: baja el contenido nacional en lo que producimos aquí y sufrimos la canibalización de los productos ensamblados en Brasil con insumos asiáticos", alertó.
El directivo también cuestionó la falta de pragmatismo del Gobierno frente al escenario global. Mientras potencias como EE.UU., la Unión Europea, México y Brasil imponen aranceles para administrar la influencia china, Argentina mantiene una apertura que Cantarella calificó de "poco pragmática". "No somos más poderosos que esos países como para no hacer nada; el impacto en el empleo será inevitable", resaltó.
“China fue el detonante”, afirmó Cantarella, y explicó que la llegada masiva de productos chinos -sumada a la flexibilidad de reglas de origen en el Mercosur-, impactó de lleno en la industria local.


















