La avenida Mate de Luna es el eje central por el que circula la comunicación vehicular en San Miguel de Tucumán. Desde el siglo XIX en que por ella se avanzaba hacia el cerro y el Monte de los Naranjos, esta vía conjuga historia y progreso. En ella se ha erigido el monumento al Bicentenario y hoy ya se discute el perfil que han de tener algunas zonas que acomodan su estilo residencial con el comercial. Por ella se estima que circulan unos 50.000 vehículos por día y su estado importa a una considerable cantidad de ciudadanos que la utilizan cotidianamente.
No hace mucho en esta misma sección -el 18 de septiembre- se ha comentado acerca de la necesidad de sostener con una actividad de mantenimiento constante el buen estado de la avenida, y se describió con minuciosidad los sitios conflictivos para la circulación, en los que se generan situaciones de riesgo. Varios de ellos se han resuelto pero hay otros en los que por diferentes razones las complicaciones se mantienen o han recrudecido.
Es del caso recordar algunos: en Casal y a la altura del Monumento hay bordes en el pavimento de la acera norte que afectan a motocilistas y ciclistas, al igual que en las esquinas con Thames y el pasaje Roma; en Necochea y en Viamonte, así como un bache en Coronel Zelaya; y levantamientos en el pavimento en Castro Barros y 40 metros antes de la avenida de las Américas (este último muy pronunciado, que obliga a frenadas). Por último, hay baches en la esquina con Lucio V. Mansilla y poco antes del Camino del Perú. Del lado sur, que se mantiene en mejores condiciones, es notorio el levantamiento del asfalto en la esquina con Lídoro Quinteros. Precisamente ese cruce, que tiene del lado norte la calle Castro Barros, arrastra problemas de muchos años con los desbordes de cloacas y pérdidas de agua, que requieren trabajos de reparación cada cierto tiempo, que jamás avanzaron hacia una reparación integral.
Como se sabe, en estos días la Municipalidad de San Miguel de Tucumán ha anunciado la repavimentación integral de nueve cuadras de la avenida Mitre, entre Mate de Luna y la plazoleta, lo cual significa un avance en la recuperación de una importante arteria del sector oeste del centro, en la que hay establecimientos escolares y de salud, así como intensa actividad comercial. También se ha realizado recuperación del pavimento en zonas de la periferia y en especial en sectores por donde circulan colectiivos; y ha sido importante la recuperación de la avenida Roca en sectores que estaban en muy mal estado.
Convendría que se contemple, para el futuro, el reacondicionamiento de la avenida Mate de Luna en toda su extensión, con el análisis y la solución de sus problemas persistentes, que se podrían calificar de estructurales, como la mencionada esquina de Castro Barros-Lídoro Quinteros. Mientras tanto correspondería que sea sometida a mantenimiento periódico y que se arreglen esos bordes, levantamientos y baches que son una molestia para conductores y generan constante peligro de accidentes.




















