EN LOS GOYA. Dolores Fonzi apuntó contra Milei en su discurso. AFP
Al consagrarse con el premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana por "Belén", la directora del film, Dolores Fonzi, aprovechó la vidriera internacional en Barcelona para trazar un duro paralelismo entre la actualidad argentina y el escenario global.
“Somos las películas que hacemos. Y en este momento el mundo se convirtió en una película de terror”, arrancó la directora, enumerando conflictos como el genocidio en Gaza, el reclamo de las mujeres en Irán y la persecución a inmigrantes en Estados Unidos.
Sin embargo, el tramo más encendido de su alocución estuvo dirigido directamente al clima político de Argentina y a las políticas del presidente Javier Milei, especialmente en materia ambiental. “Ustedes que tienen tiempo aún, no caigan en la trampa. La ultraderecha vino a destruirlo todo, eso es así", continuó Fonzi, desatando una ovación en el auditorio.
Y remató: "Yo vengo del futuro, vengo de un país donde el Presidente incluso puso en venta el agua, o sea que ya no solo defendemos el cine, estamos teniendo que defender el agua… Que no les pase a ustedes”. La referencia apuntaba directamente a las recientes modificaciones a la Ley de Glaciares.
El caso tucumano que conmovió a España
El galardón de la Academia de Cine de España no solo premia la calidad cinematográfica, sino que vuelve a poner en el centro del debate una herida profunda de la historia reciente de Tucumán.
La película está basada en el libro Somos Belén, de la escritora Ana Correa, y narra el dramático hecho real ocurrido en la provincia en 2014. En aquel entonces, una joven tucumana acudió a un hospital público cursando un aborto espontáneo y terminó siendo denunciada, procesada y condenada a ocho años de prisión bajo la carátula de homicidio.
La interrupción voluntaria del embarazo era ilegal en Argentina en ese momento, pero el caso de Belén (seudónimo utilizado para proteger su identidad) movilizó a gran parte de la sociedad, exigiendo su liberación y sentando un precedente clave para la posterior legalización del aborto en 2020, un movimiento del cual Fonzi fue una activa militante.




















