GRAN VICTORIA. Estudiantes pisó fuerte de local y se impuso con claridad sobre Santa Clara. Gentileza Lourdes Corbalán
Estudiantes atraviesa un momento de madurez y lo dejó claro anoche en su estadio. Con un juego colectivo sólido y ráfagas de alto vuelo ofensivo, el equipo dirigido por Fabrizio Esposito se impuso por 91 a 65 ante un rival siempre complicado como Santa Paula. La victoria no solo sirve para engrosar el récord (ahora de 14 triunfos y 12 derrotas), sino para llegar con el ánimo por las nubes al duelo de mañana ante el puntero.
El arranque fue vertiginoso. La "Cebra" sacó provecho rápidamente de la presencia de Javier Bollo en la pintura y de la efectividad de Elias Cave desde el perímetro para sacar una luz de 11 puntos. Sin embargo, el ingreso de Miguel Caicedo en la visita equilibró las acciones y le permitió a Santa Paula cerrar el primer parcial apenas cuatro abajo (20-16).
En el segundo cuarto, la paridad se mantuvo hasta que Estudiantes decidió ajustar las tuercas en defensa. El local asfixió la salida del rival, robó balones clave y pudo correr la cancha para irse al descanso largo con una ventaja de 38-29.
El quiebre definitivo
Tras el entretiempo, Estudiantes salió decidido a liquidar el pleito. En apenas cuatro minutos metió un parcial demoledor de 14-4, con un tándem Bollo-Cave que resultó indescifrable para la defensa santafesina. La ventaja se estiró a 20 unidades antes de entrar al último período, permitiéndole a Esposito rotar el banco y manejar los tiempos con inteligencia.
Bollo terminó como el MVP (Jugador Más Valioso) de la noche con una planilla envidiable: 19 puntos, ocho rebotes y dos asistencias, liderando a un equipo que mostró carácter para defender su localía.
El rugido del "Mosquito"
El cierre del partido guardó el momento más emotivo de la velada. Con el encuentro sentenciado, el juvenil Felipe Nicolás Brahim Tilca saltó a la cancha para disputar los últimos tres minutos. Cuando el "Mosquito" anotó el doble que cerró el marcador, el estadio y el banco de suplentes explotaron en un solo grito.
"Tengo 18 años y estoy en el club hace tres. Me esperaba que mis compañeros se alegraran, pero no tanta explosión de la gente", confesó el joven, quien se formó en Asociación Mitre y además contó el origen de su apodo: "Me dicen 'Mosquito' desde mi club anterior, porque estaba siempre en la cancha entrenando, como si fuera un mosquito más que nunca se iba". El juvenil, que pronto iniciará la carrera de kinesiología, personificó la alegría de una familia estudiantil que disfruta el presente.
Lo que viene
Estudiantes no tiene tiempo para relajarse. Mañana, desde las 22, tendrá una prueba de fuego en el "Gigante": recibirá a San Isidro, el actual puntero de la Conferencia Norte, en un duelo que promete ser clave para sus aspiraciones de escalar posiciones en la fase regular.



















