“Estamos destruidos no sólo por lo que pasó, sino que también tuvimos que irnos de nuestras casas porque estamos siendo amenazados por las personas que estuvieron involucradas en su muerte”, aseguró Sergio Villarroel, hermano de Juan José Brito, el hombre que fue asesinado en un linchamiento registrado en Villa 9 de Julio.
El pariente de la víctima agregó: “Él no hizo nada. Hablan de un robo que no existió. Hablan de un montón de cosas que no justifican cómo lo mataron. Los que hicieron esto no son seres humanos, sino animales. Merecen estar en la cárcel”. “Vamos a marchar las veces que sean necesarias para reclamar justicia. No puede ser que haya pasado algo así. Fui yo quien lo identificó y estaba totalmente destrozado. Los responsables de esta bestialidad tienen que estar en la cárcel”, añadió en una entrevista con LA GACETA.
Villarroel indicó que su hermano vivía en Villa 9 de Julio desde hacía varios años. “Tenía problemas de adicción desde muy chico. Siempre pasaba lo mismo. Se iba y desaparecía de la casa durante varios días. Cuando estaba bien, era una persona normal”, señaló. “Esto no puede quedar así. Ni a un perro lo matan como lo hicieron con mi hermano. Hay muchas personas involucradas y las autoridades tienen que identificarlas”, remarcó en una entrevista con LA GACETA.
En ese sector de Villa 9 de Julio nada es igual desde la trágica madrugada del 27 de febrero. “Tenemos mucho miedo, porque la familia del chico que mataron nos está amenazando”, dijo Sonia Cisneros, que vive en el lugar. “Tengo entendido que varias de las personas que declararon en la causa recibieron advertencias de que habría represalias. La Policía está más presente, pero ya es tarde”, agregó.
Otros testimonios
La versión de la mujer coincide con otros testimonios. Varios de los que declararon en la causa señalaron que sufrieron amenazas y que en el barrio se viven momentos de mucha angustia. “Al poco tiempo de la muerte, vino un grupo que comenzó a arrojar piedras y después intentó prender cubiertas. Por suerte llegó la Policía y los dispersó. Pero no sé hasta cuándo vamos a vivir así”, señaló Hugo Jiménez.
“Acá estamos ante una situación muy complicada. Por un lado, los habitantes del barrio están hartos de los robos de los adictos que se llevan cualquier cosa para comprarse droga. Por el otro, están los que quieren convertirse en justicieros porque dicen estar cansados de vivir así. En el medio quedamos los vecinos que nada tenemos que ver”, sostuvo Juan Carlos Ramírez.
Su amigo, el también jubilado Orlando Ramírez, agregó: “Esto también es culpa del Estado por dejar abandonados a los vecinos. Lo que hizo esa gente está mal, pero los que vivimos en zonas donde somos víctimas constantes de los adictos no aguantamos más. Por eso ocurren este tipo de hechos”.





















