INSTALACIONES. La planta de QatarEnergy, ubicada en Ras Laffan (costa norte del país) fue atacada con misiles procedentes de Irán.
Irán causó “daños considerables” en el mayor centro de distribución de gas del mundo, situado en Catar, según informó la empresa energética de este Estado del Golfo.
Los países vecinos aliados de Washington son el principal objetivo de los ataques de Irán en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel que desencadenaron la guerra en Oriente Medio.
Teherán ha puesto el ojo en instalaciones energéticas de la región.
QatarEnergy afirmó que se habían “desplegado inmediatamente equipos de emergencia para contener los incendios” en las instalaciones de Ras Laffan, en la costa norte de Qatar, provocados por el impacto de misiles de Irán.
En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar condenó lo que calificó de “brutal ataque iraní contra Ras Laffan”, y afirmó que representaba una “amenaza directa para su seguridad nacional”.
Posteriormente, la cancillería qatarí ordenó a dos diplomáticos de Irán que abandonaran el país en un plazo de 24 horas.
El Ministerio de Defensa de Doha afirmó que sus defensas aéreas interceptaron dos misiles balísticos iraníes dirigidos contra Ras Laffan, sin que se hayan registrado víctimas.
Advertencia
Irán había advertido que iba a destruir la industria petrolera y gasífera de sus vecinos regionales, considerada de interés para Estados Unidos, si su sector energético volvía a sufrir daños.
La central nuclear de Bushehr, en la costa iraní del golfo Pérsico, ha sido alcanzada por un proyectil, según informó ayer el Organismo Internacional de Energía Atómica, que señaló que no tiene constancia de daños o víctimas.
El OIEA comunicó en un breve mensaje que Irán le ha informado de este ataque, que se produce en el contexto de la intensificación de hostilidades.
“Les advertimos una vez más de que han cometido un grave error al atacar la infraestructura energética de la República Islámica, cuya respuesta ya se está llevando a cabo”, anunciaron los Guardianes de la Revolución en un comunicado difundido por los medios de comunicación iraníes.
“Si se repite de nuevo, los ataques contra su infraestructura energética y la de sus aliados no cesarán hasta que quede completamente destruida, y nuestra respuesta será mucho más severa que los ataques de la noche del miércoles”.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, advirtió que los ataques contra infraestructuras energéticas pueden tener “consecuencias incontrolables”, después de que el inmenso yacimiento de gas SouthPars-North Dome fuera blanco de un ataque.
A esta situación cada día más delicada con la industria energética se suma el problema del bloqueo del estrecho de Ormuz, principal vía del comercio marítimo de hidrocarburos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, está en una lucha con sus aliados para que lo ayuden en una misión militar para reabrir este paso.





















