Martín Migoya, CEO de Globant. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL.
Un cambio de expectativas. Eso existe en la actualidad fuera de los límites de la Argentina acerca de la situación del país. Esa es la sensación que ha experimentado Martín Migoya, CEO de Globant, luego de haber participado en el “Argentina Week”, que se realizó en Nueva York, y en el que los inversores pusieron nuevamente sus ojos en territorio nacional. Migoya abrió la edición número 14 del Foro Económico del NOA (Fenoa 2026), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad, que se realiza en el Hotel Hilton Garden Inn Tucumán.
En el panel “De Argentina al mundo: la construcción de un gigante global”, moderado por el secretario de Redacción de LA GACETA, José Názaro, Migoya destacó el sentido federalista en la concepción de Globant, el unicornio argentino que se expandió por el planeta brindando servicios tecnológicos y que cuenta con casi 29.000 colaboradores globales. “En 2003 nos juntamos cuatro amigos en un bar a tomar cervezas con una bandera, la argentina. Lo primero que se nos ocurrió fue darnos la libertad de salir al mundo para conquistarlo. En 2005 nos convertimos en la primera compañía de la historia de Google en desarrollar software fuera de Google Plex. Y, en vez de traerlo a Buenos Aires, elegimos Tandil. Así nos convertimos en una compañía federal”, comentó. Con esa idea, el también presidente de Endeavor resaltó que los argentinos tomaron la ruta de Ezeiza para exportar su talento. “De nuestro lado, quisimos importar las oportunidades que se presentan”, acotó.
Migoya continuó su exposición sobre la experiencia de Globant ante los inversores foráneos. Recordó, por caso, que en 2014, cuando la firma lanzó una oferta pública de acciones, sus ejecutivos mantenían un promedio de ocho reuniones diarias en 10 jornadas, con 40 minutos de charla en cada una de ellas. “De esos minutos, dedicaba 10 a hablar de mi negocio y los 30 restantes a explicar porqué el juez Thomas Griessa nos quería embargar la Fragata Libertad o porqué la brecha cambiaria había que eliminarla”, indicó. “Con el viento de cola que vivimos durante el Argentina Week, dejamos de explicar aquellas cosas y fuimos a lo básico, que las cuentas fiscales estén bien y hacer las reformas de largo plazo que hacen falta. Todo esto hará que eso funcione, con una visión de futuro”, continuó.
El emprendedor sostuvo que, como todo lo que cuesta y vale, esto no se hace en seis meses, un año o dos, sino que se ejecuta para el largo plazo. “Es como cuando el médico te sugiere ir al gimnasio y lo haces una sola vez a la semana, pero tenes que hacerlo durante todo esos días. Brasil hace 20 años que hace la ronda de negocios en Nueva York y así les va. Más allá de los vaivenes políticos, tiene una economía sólida, cuida y respeta su moneda y hace que la gente quiera invertir en ese país. Nosotros lo estamos empezando a vivir en la Argentina”, agregó. En ese aspecto, indicó que hay que sostener las cosas que se hacen bien y “eso es lo que el presidente Javier Milei dijo que no se negocia, y lo escuché así en Nueva York, con claridad en su mensaje”.
Al ser consultado por Názaro sobre las expectativas del largo plazo sobre el avance de la Inteligencia Artificial y los desafíos para la industria tecnológica, Migoya relató que la IA llegó para quedarse. “Desde hace 12 años venimos invirtiendo en ella, para entender el rol futuro del ser humano y creemos que dejará de crear las líneas de códigos para orquestar agentes y supervisarlos”, expresó.
El CEO de Globant enumeró algunos desafíos para la actividad. “En la industria de los servicios se harán cosas más rápido que antes pero 100 veces más de lo que antes. Solamente hay que pagar la deuda técnica y cambiar las interfases porque el 99,99% de las aplicaciones son obsoletas, que no están a la altura de lo que esperan los consumidores. El 100% de los servicios de una compañía pueden ser repensados con esta nueva tecnología y el humano pude ser ubicado en un lugar totalmente distinto al que está hoy. La tecnología se mete en todos lados, como una máquina de tejer conexiones y lleva a que la gente evolución en la forma en que trabaja”, definió.
Focalizado en servicios nativos de Inteligencia Artificial, el CEO de Globant manifestó que se puede aplicar a todas las industrias, porque, según acotó, están obligados a repensar los modelos con los que se operan las compañías porque, de otro modo, la competencia lo hará. Respecto de la filial en Tucumán, Migoya indicó que hay 200 globers trabajando en ella. Expresó que desde la provincia trabajan para Disney, entre otras compañías, con logos de alcance internacional y que hasta se podrá apreciar en el Mundial de Fútbol, trabajando para FIFA, con proyectos que se hacen desde la provincia. “Tucumán estará presente en el Mundial, con tecnología que se desarrollan desde aquí”, resaltó. En otro orden, también mencionó el trabajo desarrollado para Los Ángeles Clippers, una de las franquicias de la NBA, con una experiencia tecnológica que permite al espectador desarrollarlas a través de juegos, compras sin tarjetas y con datos biométricos y hasta ingresos al estadio. “Parte de esa experiencia se hizo con ingenieros radicados en Tucumán y que están desarrollando también para la Fórmula 1”. “Mi sorpresa ha sido encontrar la densidad de talentos que hay en las provincias; estamos en 14 de ellas, con 6.000 empleados en el país, de los cuales 4.000 están en el interior”, enfatizó.
Migoya sugirió aislarse del ruido y enfocarse en la IA evitando el análisis-parálisis de los modelos, y buscar formas de poder aislar y construir con lo que hay, conectando lo nuevo. El referente del emprendedurismo argentino cerró su exposición señalando su experiencia con la IA y los límites que tiene: el puente en las relaciones entre humanos. “La IA puede ayudarnos a ejecutar una intención, pero no reemplazar la conexión de dos humanos. Luego, la IA es aplicable a todo. La conexión de la IA no es solo un tema de información y decisiones, sino que pasará al mundo físico, cuando pase al mundo de los robots, que será una segunda revolución. Es algo que no parará y estará bueno verlo. Lejos de ser una amenaza para los humanos, será la reinvención de nuestro trabajo, como nunca vimos en el pasado”, finalizó.























