La actividad económica y las responsabilidades por el desempleo

Gustavo Wallberg
Por Gustavo Wallberg 22 Marzo 2026

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La culpa del desempleo no es de las importaciones ni de la falta de “política industrial”. Para asomarse a alguna explicación se trabajará usando los datos de los informes del Indec sobre trabajo, actividad económica y comercio exterior.

Es usual en el discurso proteccionista quejarse por la importación de baratijas que desplazan la producción nacional. Si con ello quieren decir bienes de consumo final debe advertirse que en 2025 representaron el quince por ciento de las importaciones y que éstas equivalieron al quince por ciento del PIB. Es decir, los bienes finales importados fueron el quince por ciento del quince por ciento: 2,25 por ciento. Y como el consumo equivale al 85 por ciento del Producto quiere decir que el consumo de bienes finales importados es ínfimo. La inmensa mayoría de lo que se compra es producción nacional, que utiliza en gran medida los bienes de capital, insumos de la producción y piezas y accesorio para bienes de capital que conforman el 61 por ciento de las importaciones. Eso equivale a 9,15 por ciento del PIB mientras que la formación bruta de capital fijo, donde entran dichos bienes, es un 20 por ciento. Es decir, sin importaciones habría mucha menos industria nacional (sumar consumo más inversión supera cien porque incluyen bienes importados cuando el PIB considera sólo lo producido fronteras adentro; aquella suma sin sacar importados aporta a la demanda global).

Lo anterior no significa ausencia de problemas derivados del comercio exterior. Por ejemplo, vehículos automotores de pasajeros fue en 2025 un 7,5 por ciento del total importado (aumentó 98 por ciento ese año). Y aunque buena parte de la industria nacional automotriz son pickups y no autos y estos últimos fueron la mayoría de la importación nueva, tal llegada afectó algunas plantas. También claramente, por el consumo final, se vieron complicados tanto textiles como electrodomésticos. Reemplazado el bien nacional por el importado, los fabricantes locales se resintieron. Pero son casos focalizados que hacen mucho ruido sin representar la generalidad.

El punto complicado podría ser el consumo total. Porque a los comercios les debería dar lo mismo vender nacionales que importados. ¿Por qué cerraron varios locales entonces? Para los que integran cadenas de fábricas nacionales con sustitutos importados es lógico bajar persianas, en el resto es posible que hayan incidido los cambios en los canales de consumo, alquileres y estrés financiero, algo que el ritmo del consumo total podría haber afectado y tras eso a los fabricantes de dichos bienes.

Así, en el global de 2025 el consumo privado mostró un aumento real de 7,9 por ciento y el consumo público de 0,2 por ciento, pero el privado fue muy variable por trimestre, con alzas de once por ciento en el primero y seis en el segundo, caída de trece en el tercero y suba de dos en el cuarto. Sumado al incremento del comercio electrónico habría habido muchos dueños de establecimientos que perdieron más de lo aceptable y no llegaron a aprovechar el último trimestre porque no siempre un alza total sirve; para los endeudados el perfil de vencimientos dentro del año es importante, no el promedio, y no pudieron soportar el pasivo, influyendo en parte en el crecimiento de la morosidad. Tal vez eso explique que comercio minorista, mayorista y reparaciones cayera 2,2 por ciento a pesar del incremento total del consumo.

La misma situación podría haber complicado a las empresas productoras, pues en el promedio anual la industria manufacturera creció 0,8 por ciento (prácticamente estancada) pero en el cuarto trimestre cayó cinco por ciento comparada con el trimestre anterior, como había disminuido en el tercero (2,1) anulando las subas de los dos anteriores (5,2 y siete).

En resumen, de 16 sectores crecieron doce y se achicaron cuatro pero, nada novedoso, los que cayeron (los mencionados más hoteles y restaurantes y administración pública) se supone que absorben relativamente más mano de obra que los que subieron, como agricultura, explotación de minas y canteras o intermediación financiera. No se mencionó a construcción, también gran tomador de mano de obra, porque creció en 2025…  apenas 0,9 por ciento habiéndose planchado los dos últimos trimestres luego de crecer los dos primeros.

La clave estaría en que el ritmo al que se pierde empleo pasó a ser mayor que aquel al que se crea trabajo. La tasa de desempleo se venía manteniendo estable pues la caída de la contratación formal era compensada por el cuentapropismo, pero el último informe muestra en la comparación interanual del cuarto trimestre una tasa de desocupación de 7,5 por ciento contra 6,4 por ciento. Tal vez el mercado de choferes o cadetes esté saturado.

La suba simultánea de PIB y tasa de desempleo parece invalidar la llamada “ley de Okun”, por la observación presentada en 1962 por Arthur Okun mostrando una relación inversa entre tasa de cambio del PIB y tasa de desempleo, ya sea que se piense que más personas trabajando hacen subir el PIB o que el aumento del PIB ocurre por actividades que llevan a contratar más personas. La contradicción puede deberse al cálculo de la tasa de desempleo; una mejora macroeconómica podría incentivar a que individuos inactivos busquen trabajo (sube la población económicamente activa, denominador) pero no sean contratadas en lo inmediato (suben proporcionalmente más los desempleados, numerador), aunque no sería el caso argentino presente.  En realidad, la de Okun no es una ley sino una regularidad estadística muy dependiente del contexto. En una economía que aprovecha todo su potencial y con estabilidad en las variables básicas la relación puede ser clara incluso durante las alzas y bajas del ciclo económico con tendencia creciente. Es diferente cuando hay grandes cambios institucionales, como el caso de Argentina.

Esas condiciones institucionales, como impuestos, crédito e incertidumbre, se discuten continuamente y con seguridad seguirán presentes, pero fue menos tratada aquí la calidad del capital humano, tanto empresarial como trabajador. Queda para una próxima ocasión.

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